viernes, 17 de enero de 2014

Guerra, privacidad y algoritmos

¿Qué es la ciberguerra y que implicaciones tiene para ti? Con estas dos sencillas preguntas, micrófono en mano, se nos presenta a algunos de los asistentes a la Campus Party 4 celebrada en México. Pocos lugares como este se nos antojan tan propicios para un cuestionario así. Nos guste o no, 2.500 años después, estamos lejos de cumplir la sentencia del autor de ‘El arte de la guerra’, Sun-Tzu: “El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar”.



Ahora bien, ¿cuántos disfraces tiene el enemigo al que hay que doblegar? Tenemos claro que los chicos del pasamontañas digital son una buena parte de los malos, pero hoy por hoy el ojo está puesto también en el control sobre nuestras vidas que puedan ejercer entidades públicas y privadas. Doblegar a esa vigilancia sin luchar está en la base misma de Blackphone, un smartphone que se ofrece como “tu Android de siempre”, con sus aplicaciones y todo, pero sin dejar rastro de quién eres. Privacidad total.

Ahora bien, la privacidad cien por cien, si no es imposible, sí que es altamente difícil. El especialista Ricardo Pérez lo explica en su último post, a propósito de la huella digital que dejamos como usuarios incluso si decidimos navegar en el llamado modo anónimo: “¿Qué pasaría si te dijera que las medidas de navegación anónima no funcionan? ¿Qué pasaría si te dijera que tu huella digital siempre revelará tu identidad? Un momentito; ¿Cuál huella digital? ¿Qué es eso?”

Si algún dato consideramos personal, privado y confidencial es el de nuestras tarjetas bancarias. Quizá dejaríamos de tenerlo en un lugar privilegiado si tomamos en cuenta algunas de las lecciones que se van tomando del reciente y escandaloso caso Target. Por ejemplo, que las demandas de la pequeña industria respecto a la seguridad con las tarjetas tienen un punto de inflexión claro: una demanda colectiva del año 2009. Se puede alegar falta de recursos para haber adoptado medidas. Pero falta de conocimientos, no.

Si a alguien parece que le sobran los recursos, ese es Google. Esta semana teníamos constancia de la compra de Nest por más de 3.000 millones de euros, y ya hay noticia de una nueva adquisición. En este caso se trata de Impermium, una operación con la que Mountain View busca afianzar posiciones en asuntos de spam y abuso del servicio. Ahora bien, si hablamos de dinero y recursos, hoy por hoy es inevitable referirse a los bitcoins. A veces puede resultar inverosímil que una moneda virtual y no sujeta a instituciones financieras pueda alcanzar determinados valores. Y no es para menos. El valor no es solo el intercambio monetario, sino los propios algoritmos que están detrás de la generación de estas monedas, según están poniendo de manifiesto cada vez más estudios.

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