jueves, 30 de enero de 2014

¡Qué curioso!

¡Qué curioso!

Albert Einstein dijo: "es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada". Sin lugar a dudas, somos curiosos por naturaleza. No obstante, ese afán por saber se puede conducir por el buen o por el mal camino.

El ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense Edward Snowden satisfizo la curiosidad de todo el planeta al filtrar miles de documentos confidenciales que revelaban el alcance del espionaje de dicha agencia. Para unos, Snowden no tomó una buena decisión porque puso en riesgo la seguridad de su país, pero muchos otros consideran que la ciudadanía tenía el derecho de conocer y aceptar o no las prácticas de su gobierno. Como prueba de ello, ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz de 2014 por dos diputados noruegos.



En lo que respecta a la NSA, se ha lanzado una curiosa campaña, llamada “Apágalo” (“Turn it off”), cuyo objetivo es acabar con sus técnicas de recogida, almacenamiento y análisis de datos. Parte de la base de que, para mantener sus equipos refrigerados, la agencia necesita cantidades ingentes de agua. Por ello, insta a los estados donde la NSA tiene instalaciones a que promuevan legislaciones que les corten los suministros de agua y electricidad.

No sólo curioso, sino también muy sorprendente, resulta ver cómo la policía es, en ocasiones, víctima de los hackers. En esta ocasión, se trata de una web de la policía tailandesa que ha sido hackeada y modificada para demostrar sus deficiencias de seguridad.

También ha sufrido vulnerabilidades el templo cibernético de los más curiosos, es decir, la Wikipedia. En efecto, investigadores de la compañía de seguridad Check Point han avisado de una vulnerabilidad de ejecución de código remoto en la plataforma de wikis sobre la que se soporta la popular enciclopedia, llamada MediaWiki.

La Wikipedia ha hecho más accesible que nunca el conocimiento universal para muchos usuarios ávidos por aprender. Pero la curiosidad de algunos va por otros derroteros. Los llamados crackers de contraseñas se dedican a lanzar ataques de fuerza bruta para conseguir las claves de acceso a cuentas ajenas. Ante este problema, unos investigadores han desarrollado el sistema Honey Encryption que devuelve una mezcla de datos falsos y datos verdaderos al intruso cuando descubre una contraseña o clave de cifrado, de manera que no sepa qué es real y qué no lo es.

Queremos contaros una última curiosidad, aunque muy peligrosa, antes de terminar el artículo de hoy. La firma de seguridad Doctor Web ha descubierto el primer bootkit para Android, llamado Android.oldboot. Se trata de un troyano que infecta la partición de inicio de manera que, aunque se formatee el dispositivo, el malware sigue siendo capaz de reproducirse. Ya ha afectado a más de 350.000 aparatos, parte de ellos en España, así que habrá que andarse con ojo.

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