miércoles, 2 de abril de 2014

La industria de la ciberseguridad necesita más heroínas

Sin lugar a dudas, en cada mujer hay una heroína en potencia. Son capaces de ocuparse de sus responsabilidades profesionales sin desatender las necesidades de su familia y, en más de una ocasión, teniendo que sortear las torpezas de los hombres que les rodean. 
Aunque en el CIGTR no es costumbre, hoy me vais a permitir que haga un inciso muy personal. Soy hombre y tengo que admitir que, tanto durante mis estudios como durante mi carrera profesional, he tenido la suerte de trabajar habitualmente en equipos formados por mayoría de mujeres. Por eso, soy consciente de lo mucho que pueden aportar a la hora de afrontar cualquier reto o problema. Es una lástima, por tanto, que el interés femenino por el mundo de la seguridad de la información, que ya era bajo hace 25 años, se haya reducido hasta niveles irrisorios. Según el estudio 2013 (ISC)2 Global Information Security Workforce, tan sólo 11 de cada 100 profesionales de la seguridad de la información son mujeres. Si tenemos en cuenta que actualmente en EE.UU. hay nada menos que 30.000 vacantes en este campo y que se espera que el año que viene surjan otras 300.000 nuevas, es acuciante la necesidad de que las mujeres se incorporen a puestos de este tipo.
Un buen lugar para hacerlo, podría ser San Diego. Dicha ciudad de Estados Unidos está bien posicionada para convertirse en líder de la industria de la ciberseguridad y las oportunidades relacionadas con este área podrían crecer un 25% este año.
Tal vez, si algunas mujeres fueran conscientes de todas las aristas que conforman el mundo de la seguridad de la información, las cosas cambiarían. Seguramente, muchas ven estas profesiones como puestos en los que te limitas a aconsejar a la compañía qué navegador deben usar y cosas por el estilo. Y no es así. Por cierto, según un informe de NSS Labs, el navegador que más malware de ingeniería social bloquea es Internet Explorerseguido de lejos por el chino Liebao Browser y Google Chrome.
Pero como decía, la ciberseguridad es infinitamente mucho más que eso. Por ejemplo, esos pequeños dispositivos móviles que llevamos todos en el bolsillo o en el bolso necesitan urgentemente a profesionales que trabajen para protegerlos. Especialmente, los teléfonos y tablets con Android, que es el sistema operativo móvil al que se dirige el 97% del malware.
Un experto en seguridad de la información también podría ser el encargado de proteger plataformas de videojuegos online de ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS) para que no se colapsen y no afecten a la experiencia de sus usuarios, una situación que ha vivido recientemente Blizzard con varios de sus títulos: Diablo, World of Warcraft, StarCraft y Hearthstone.
Pero en el horizonte se dibujan retos aún más interesantes. ¿Cómo sería trabajar para impedir que los sistemas electrónicos de los coches que circulan nuestras las carreteras fueran hackeados y manipulados? Aunque pueda sonar a ciencia ficción, se espera que 2014 sea el año en el que los fabricantes lancen de forma mayoritaria vehículos que vivan conectados a Internet.
¿Qué pensáis que sería necesario hacer para que el campo de la seguridad de la información resultase más atractivo a ojos de las mujeres? ¿Alguna sugerencia?
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