martes, 13 de mayo de 2014

El cibercrimen conduce un Ferrari



“Ferrari te da una sensación especial”.  Aunque no nos lo dijera Fernando Alonso, todos nosotros podemos imaginarnos que conducir uno de los bólidos del Cavallino Rampante debe de ser alucinante. 

De hecho, hay un capo del cibercrimen de Europa del Este que ha ofrecido un flamante Ferrari al hacker de su organización que consiga más beneficios con sus actividades ilícitas, según advierte el Centro Europeo contra el Cibercrimen (EC3). Se trata de una manera de motivarles para encontrar nuevas formas de estafas y llevar a cabo ciberataques más efectivos.
Desde luego, a los ciberdelincuentes no les faltan incentivos para pasarse horas y horas en busca de la forma más rentable para sacar provecho de sus habilidades. Por ejemplo, cada vez más, los hay que optan por atacar los sistemas de punto de venta de las tiendas. En muchos casos, dichos sistemas están pobremente protegidos. Por lo tanto, infectarlos es una forma bastante efectiva para conseguir los datos de las tarjetas bancarias de los compradores. 

También los ataques denegación de servicio (DDoS) están de moda. De hecho, a principios de mes, fueron secuestrados dos servidores de alta capacidad de sendas empresas que ofrecen servicios de protección ante ataques DDoS. Fueron utilizados precisamente para perpetrar uno de estos ataques contra una web de juegos online. El cazador, cazado.

El servicio de acortamiento de enlaces Bitly también sabe lo que es sufrir un ciberataque. Hace unos días, las credenciales de acceso de sus usuarios se vieron comprometidas. Eso les obligó a pedirles que cambiaran sus contraseñas. Pero de los errores se aprende. Ahora han anunciado que implementarán un sistema de autentificación en dos pasos.

Todas estas ciberamenazas que nos rodean plantean grandes retos a las pequeñas organizaciones. Por ejemplo, el Consejo Federal de Evaluación de Instituciones Financieras (FFIEC) de EE.UU. ha anunciado que implementará nuevos exámenes de vulnerabilidades y de mitigación de riesgos con el fin de fortalecer las estrategias de los pequeños bancos, que no tienen tantos recursos para invertir en ciberseguridad.

También parece que el gobierno de Estonia debería replantearse la seguridad de su sistema electrónico de votación. Según una investigación llevada a cabo por expertos, dicho sistema adolece de muchas debilidades que podrían ser fácilmente aprovechadas por hackers para cambiar el rumbo de unas elecciones. Sobre todo, si su jefe les promete un Ferrari. Parece un precio bastante bajo a cambio manipular unas elecciones a su favor, ¿verdad?


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