miércoles, 21 de mayo de 2014

El efecto bumerán del #ciberespionaje industrial


“Efecto búmeran: dícese del resultado de una acción que se vuelve contra su autor” (RAE). Tras la imputación de cinco militares chinos acusados de ciberespionaje industrial por EE.UU., de la que nos hicimos eco ayer, viene el análisis de sus posibles consecuencias para los estadounidenses. ¿Esta decisión se podría volver contra ellos?

El completísimo análisis de David E. Sanger en The New York Times recorre los diferentes episodios de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre empresas extranjeras. Compañías petroleras como la brasileña Petrobras, tecnológicas como la china Huawei o la alemana Siemens e, incluso, un operador de fibra óptica de Hong Kong llamado Pacnet han sido objetivos de la vigilancia de la NSA. Pero la intromisión de los servicios de inteligencia norteamericanos también ha afectado a personalidades políticas como Joaquín Almunia, responsable de Competencia en la Unión Europea, o la propia presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. ¿Hasta qué punto todo este espionaje se ha realizado en pro de la seguridad nacional y no para favorecer la competitividad del sector privado de EE.UU.?

Por su parte, China ya ha anunciado que prohíbe el uso de Windows 8 en todos los equipos informáticos del gobierno alegando motivos de seguridad. Cabría pensar que es una consecuencia directa de la acusación por ciberespionaje industrial, pero la decisión fue tomada previamente, la semana pasada. Aún es un misterio el sistema operativo que tienen planeado implementar de ahora en adelante.

En cualquier caso, debemos recalcar que el espionaje cibernético no se realiza únicamente por parte de gobiernos o grandes corporaciones. Los cibercacos también desean sacar tajada controlando la actividad de cualquier usuario a través de sus dispositivos electrónicos. Es el caso del los 97 detenidos por el FBI por ser sospechosos de haber infectado medio millón de ordenadores en 100 países diferentes con un malware llamado BlackShades. Se trata de una herramienta de acceso remoto (RAT) que permite secuestrar un ordenador y controlar su webcam.

Con esta operación, los equipos del FBI que luchan contra el cibercrimen se apuntan un gran éxito. Algo que no harán para celebrarlo será fumarse un porrito de marihuana. La agencia tiene una política de tolerancia cero a esta droga. De hecho, según declaraciones de su director, el consumo de marihuana es un factor que tienen muy en cuenta a la hora de contratar nuevos  expertos en ciberseguridad.



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