jueves, 15 de mayo de 2014

Información, olvido, seguridad y mundo antiguo


“Olvidemos lo que ya sucedió, pues puede lamentarse, pero no rehacerse”. Esta cita del historiador romano Tito Livio bien podría haber inspirado a los jueces del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que han decidido dar carta blanca al mal llamado en España “derecho al olvido” (en el mundo anglosajón es “derecho a ser olvidado”). El asunto, que se cruza de lleno con temas como la privacidad, el análisis de datos y la seguridad de la información, sigue dando de qué hablar.

De entre toda la marabunta de enlaces sobre este asunto, hemos querido llamar la atención sobre dos reflexiones. La primera, publicada por el servicio online de la BBC, sitúa el debate en la brecha cultural y legislativa entre las dos orillas del Atlántico; mientras que en Estados Unidos la sola mención a la Primera Enmienda (garante de la libertad de expresión), bloquea cualquier iniciativa tendente a regular el flujo informativo, en Europa los legisladores entienden que el ciudadano debe poder decidir sobre aquello que le rodea… y consideran que la culpa es de Google, por indexar a la fuente original, y no de esta última.

La segunda reflexión la lleva a cabo “un europeo” que escribe en la revista Forbes, que se decanta claramente en contra de la sentencia del TJUE. La considera errática desde cualquier posible punto de vista, pero también advierte de que en el Google actual es prácticamente imposible esperar una búsqueda que no esté sesgada, tanto si el usuario ha iniciado sesión en el gigante informático como si está tratando de hacer una búsqueda neutral. La decisión del tribunal sería, por tanto, un sesgo más añadir. Erróneo, pero sesgo como los que ya existen.

Las principales críticas al llamado #DerechoAlOlvido llegan por el temor a la constante “reescritura del pasado”, que rememora pasajes de la novela de George Orwell Un mundo feliz. Si cualquiera puede eliminar búsquedas que le perjudiquen, y Edward Snowden fuera europeo, quizá sería uno de los primeros en intentarlo. Así que hay quien ya está pensando en “honrar” su memoria. Sony acaba de comprar los derechos del libro publicado por el periodista Glenn Greenwald y piensa poner a los productores de la saga James Bond a trabajar para llevar al delator/contratista/etc. a la gran pantalla.

Otro que quizá intentaría acogerse, pero es australiano, es el ‘hacker’ Matthew Flannery, que es todo un caso en el cibercrimen de las antípodas, porque Flannery, conocido como Aush0k, es un autoproclamado líder del grupo Lulzsec; pero en marzo de 2014 se estimó que los cargos por los que se le había arrestado debían ser juzgados en una corte local. A tal punto se ha rebajado su persecución que podría suceder que en el juicio a celebrar en el mes de julio quede libre y sin cargos.

En todo caso, nos movemos siempre en el resbaladizo entorno de los derechos y garantías de la Sociedad de la Información. Y aquí cualquier ayuda es bienvenida siempre. Ayer se presentó el libro Seguridad para todos en la Sociedad de la Información, creado por el Centro de Seguridad TIC de la Comunidad Valenciana, que pretende introducir la seguridad en el día a día de todas las personas, más allá de sus ámbitos meramente profesionales.

En todo caso, seas o no partidario del “derecho a ser olvidado”, no olvides que puedes comentar y votar nuestros posts, y seguirnos en cualquiera de nuestros perfiles sociales, cuyos enlaces tienes a la derecha, en la barra lateral.

0 comentarios:

Publicar un comentario