miércoles, 28 de mayo de 2014

Nada, ni siquiera tu cuerpo, se libra del 'hacking'

“A un paciente se le implanta un dispositivo como éste una sola vez para una enfermedad y ya está. Sin prescripciones, sin medicinas, sin inyecciones. Ése es el futuro”. Al menos, ése es el futuro que se imagina el neurocirujano Kevin Tracey para el tratamiento de enfermedades como la artritis reumatoide. 

La visión del señor Tracey consiste en implantar unos pequeños dispositivos electrónicos en el nervio vago del paciente. Dichos implantes producirían impulsos eléctricos que transmitirían instrucciones a su sistema nervioso para combatir la enfermedad que le aqueja. No obstante, ante esté prometedor futuro se cierne una clara amenaza: el hacking. Estos dispositivos tendrían capacidades inalámbricas para poder actualizarlos o enviarles instrucciones, por ejemplo, desde el móvil. Pero como bien sabemos, toda conexión inalámbrica es susceptible de ser atacada y, algo así, podría conducir a la muerte de un paciente.

Sin ir más lejos, algunos usuarios de iPhone de Australia han sufrido un ataque de ransomware a través del servicio “Encuentra mi iPhone” de Apple. Parece ser que los atacantes habrían obtenido las credenciales de acceso a iCloud de las víctimas y habrían activado una contraseña para bloquear sus dispositivos a cambio de un rescate. No obstante, Apple aconseja no pagar y ponerse en contacto con la compañía. En la mayoría de los casos basta con entrar a la cuenta de iCloud y restaurar los valores de fábrica del dispositivo. 

También Spotify ha experimentado las malas artes de algunos hackers. La compañía de streaming de música ha confirmado que ha sufrido un caso de acceso no autorizado a los datos de uno de sus 40 millones de usuarios. Como consecuencia, Spotify ha anunciado una inminente actualización de su app para Android.

Pero eso no es todo. Aunque no seas usuario de iPhone ni Spotify y aún veas lejanos los implantes bioelectrónicos, seguro que usas Facebook o Yahoo Messenger para estar en contacto con tus amigos. En ese caso, ten cuidado si recibes un mensaje de tipo “Quiero publicar estas fotos en Facebook, ¿crees que están bien?”. El enlace que acompaña al texto te llevará a descargar un troyano que, según Bitdefender, tiene capacidad para descargar más malware o amenazar datos confidenciales como nombres de usuario y contraseñas.

Y si eres de esos que se mueren por probar el nuevo videojuego de hackers, Watch Dogs, debes estar doblemente alerta. Especialmente si no compras una copia legal y te arriesgas a bajar una versión pirateada de Internet. Se han detectado copias ‘crackeadas’ que adjuntan un minador de bitcoins y que ya habría afectado a 40.000 usuarios. Si te has descargado el juego y notas que tu ordenador funciona muchísimo más lento de lo habitual, deberías sospechar.

En cualquier caso, hay ciberdelincuentes que se marcan objetivos aún más exigentes. En Rusia, alrededor de 15 grandes bancos, empresas e instituciones públicas sufrieron en marzo ataques DDoS con una potencia media de entre 70 y 80 gigabits por segundo, aunque en algunos momentos alcanzaron los 120 Gb/s. Así que debemos plantearnos que si hay personas que consiguen lanzar estos ataques de récord a grandes organizaciones, qué puede hacernos pensar que no haya quien sea capaz de hackear en un futuro nuestro sistema nervioso a través de los implantes bioelectrónicos.

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