lunes, 9 de junio de 2014

Internet: un generador de miedos


“El miedo es el fundamento de la mayoría de gobiernos”. Esto no lo dijo un cualquiera, sino el segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams. Desde luego, parece que los gobiernos en todo el mundo se rigen por un homogéneo miedo a perder el poder.

Probablemente ese apego a estar al mando de un país es el que provoca que cada vez se mire con más recelo a las redes sociales. Estados como China o Turquía bloquean Facebook o Twitter a conveniencia. En España, por otro lado, se comienza a mirar con ojos inquisidores los mensajes vertidos en estas redes en busca de delitos de difamación, exaltación del terrorismo, incitación a la violencia, etc. ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión? ¿Dónde comienza el delito?

No obstante, está creciendo el número de instituciones gubernamentales que ven las redes sociales como un canal más cercano a la ciudadanía, donde pueden medir el estado de diferentes cuestiones y difundir avisos o contenidos. Hace unas semanas fue la Casa Real Española y ahora es la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense quien ha abierto un perfil en Twitter. Se estrenó con un tuit que fue toda una declaración de intenciones: “No podemos confirmar ni negar que éste sea nuestro primer tuit".

Pero la otra cara de la moneda de las redes sociales y las comunicaciones a través de Internet es el espionaje. Precisamente las agencias de inteligencia como la CIA o la NSA están en el ojo del huracán desde que Edward Snowden reveló prácticas del todo cuestionables. Los gigantes de Internet como Google se han visto forzados a tomar cartas en el asunto y reforzar la seguridad de sus sistemas con cifrado y redes propias, de forma que puedan volver a ganarse la confianza de los usuarios.

En cualquier caso, a los ciudadanos que no tenemos nada que esconder seguramente nos preocupan aún más los ataques cibercriminales a compañías e instituciones que tienen almacenada nuestra información personal. Si un delincuente consiguiera los datos de nuestra tarjeta nos podría desplumar en un abrir y cerrar de ojos. Si la información que obtuviese fuera nuestro nombre completo, dirección y DNI podría suplantar nuestra identidad y meternos en serios problemas. Por tanto, los clientes de las tiendas de automóviles AutoNation y los 16.000 empleados del Ejército de los Estados Unidos en Corea del Sur que han visto comprometidos sus detalles personales deberían estar muy atentos al uso que los hackers de sendos ataques pudieran hacer de sus datos.

Seguramente la lista no acabará ahí tras el descubrimiento de varias vulnerabilidades en el kernel de Linux que, entre otras cosas, podrían permitir a un atacante hacerse con el control del sistema o perpetrar ofensivas DoS. Muchos se preguntarán si los gobiernos se preocupan tanto por combatir y solucionar este tipo de amenazas como lo hacen con los comentarios incendiarios de las redes sociales. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

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