sábado, 26 de julio de 2014

Desde Rusia con amor

"El proyecto es infalible porque ya he previsto todos los imponderables y las posibles variaciones". El personaje de ficción Kronsteen demostraba con estas palabras el sentimiento de superioridad que sólo un campeón de ajedrez de talla mundial podría tener en la segunda entrega de James Bond, Desde Rusia con amor. Una producción que está más viva que nunca en la figura del tercer entorno y la feroz competencia en favor y en contra de la privacidad.


25 años han pasado ya desde la creación del primer cortafuegos, y hace apenas dos días en el CIGTR nos hacíamos eco de una infografía sobre su evolución. Volvemos al tema con un artículo, esta vez por parte de los chicos de ESET, que nos recuerdan el valor de este tipo de herramientas, y cómo hoy en día siguen ofreciendo una protección esencial en la primera línea de nuestros dispositivos.

Tails, la suite de Linux enfocada a mantener la privacidad del usuario, y que suele ser usada como SO en Live USB por activistas e informadores, es motivo de noticia por un supuesto exploit que permite a un receptor conocer la IP real del usuario, lo cual podría ayudar a descubrir el paradero real de la persona.

A esto, hay que unirle el bug considerado como crítico que unos investigadores de la Universidad de Carnegie hacían público en el proyecto TOR, usado como sistema de comunicación web por la distribución Tails, y como herramienta habitual de todo aquel cliente interesado en mantener su anonimato. El equipo detrás del mismo ya está trabajando a contrarreloj para solucionarlo antes de la BlackHat de Agosto, que es la fecha límite que el grupo de investigación ha fijado para desvelar la forma de explotarlo.

Una iniciativa que sin duda hubiera sido de sumo agrado para el Ministerio del Interior Ruso, el cual ofrece 83.000 € a todo aquel que descubra una vulnerabilidad que exponga datos de usuario de los clientes Tor. La excusa para tal medida es la lucha contra la pederastia, aunque viniendo de quien viene, y a sabiendas del control gubernamental al que están sometidas las comunicaciones en el país, no se descarta que el interés sea (también) otro bien distinto.

Tanto es así que Edward Snowden, el informador que durante este último año ha estado desvelando los trapos sucios del gobierno americano, parece estar interesado en ayudar a la sociedad ya no solo mediante información, sino creando herramientas de uso sencillo que permitan el anonimato. El objetivo final, dice, es que la comunicación en el tercer entorno se haga de forma privada y segura, evitando así que los gobiernos tengan la misma capacidad y tranquilidad que mostraba Kronsteen frente a Bond.


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