lunes, 4 de agosto de 2014

Un hogar más conectado es un hogar más peligroso

La Real Academia Española define “cosa” como un “objeto inanimado, por oposición a ser viviente”. Esta definición no es de gran ayuda a la hora de explicar en qué consiste el “Internet de las cosas” (IoT, por su siglas en inglés). Se ha denominado así a la creciente tendencia de dotar de una conexión a Internet a aparatos que tradicionalmente han funcionado siempre sin ella. Por ejemplo, lavadoras, frigoríficos, televisiones, sistemas de alumbrado, etc.


El redactor de tecnología de la BBC, Mark Ward, se pregunta qué implicaciones de seguridad pueden tener este tipo de “electrodomésticos intelingentes” en la vida de las personas. La mayoría de ellos se conectan a la red WiFi del hogar para ser controlados desde una app móvil desde cualquier lugar. Pero tal y como afirma el analista de seguridad Dan Cuthbert, la mayoría de fabricantes no invierte el dinero suficiente para desarrollar apps de control seguras. Aunque reconoce que hoy en día el riesgo es mínimo, cuando este tipo de dispositivos se generalicen podrían ocasionar fugas de información sensible sobre sus propios usuarios. 

En el caso de los teléfonos móviles, el proceso de dotarlos de “inteligencia” en forma de conexión a Internet fue mucho más rápido. Hoy la mayoría de los usuarios no conciben un móvil que no les permita acceder a su correo electrónico, a su banca online, a sus apps de mensajería o a sus redes sociales. Pero dicho proceso también aceleró la llegada de las fugas de información, las infecciones por malware y otro tipo de amenazas que se ciernen sobre los ‘smartphones’. De hecho, unos investigadores han detectado una serie de vulnerabilidades en las herramientas de gestión incluidas en miles de millones de terminales que podrían ser aprovechadas para controlarlos de forma remota.

Los móviles también se han convertido en un peligro cuando estamos al volante. Todavía hay demasiados conductores que revisan sus notificaciones o realizan llamadas mientras conducen. Por ello, la Asociación de Jefes de Policía de Reino Unido ha dado orden a los agentes de confiscar y revisar los teléfonos móviles de las personas implicadas en un accidente para averiguar si el uso de dichos dispositivos han tenido algo que ver con el percance.

Dejando a un lado los teléfonos móviles, ahora pensemos en los peligros de una impresora. Aparentemente es un aparato bastante inofensivo. Pero según los análisis realizados con herramientas de la compañía de seguridad Norse, la utilidad para compartir impresoras en red es un coladero de seguridad en cientos de organizaciones médicas en EE.UU. Si no se cambia su configuración por defecto, un hacker podría reenviarse los documentos que se impriman, acceder a los que estén almacenados en la impresora o penetrar en la red de la institución en busca de información aún más “jugosa”.

Pero los problemas de seguridad van mucho más allá del “Internet de las cosas”. Las brechas de seguridad afectan a servidores, como en el incidente en el que han quedado expuestas las direcciones de email de 76.000 miembros de la red de desarrolladores de Mozilla y 4.000 de sus contraseñas cifradas. Incluso las principales soluciones antivirus contienen vulnerabilidades en sus motores que pueden suponer un riesgo para sus usuarios, tal y como expuso el investigador de la compañía de seguridad singapurense COSEINC, Joxean Koret, en la conferencia de seguridad SyScan 360 a principios de julio.

Como puedes apreciar, las ciberamenazas están en todos lados. Si quieres mantenerte informado sobre todos los riesgos que entraña la tecnología, lo mejor que puedes hacer es seguirnos a través de nuestros canales sociales (los enlaces están en la barra lateral) o aquí en nuestro blog.

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