martes, 12 de agosto de 2014

Robin Williams, un hacker de la risa

El actor Robin Williams sabía qué comandos debía ejecutar para dibujarnos una sonrisa o qué combinación de teclas debía presionar para arrancarnos una buena carcajada. Fue el mejor hacker de la risa para toda una generación que crecimos deseando volar como Peter Pan, tener una niñera como la Señora Doubtfire o jugar al increíble Jumanji. Por desgracia, el polifacético señor Williams falleció ayer por la tarde a sus 63 años. Con él se van también las mil y una voces que sabía hacer.



Por desgracia, hay hackers con intenciones mucho menos loables. Por ejemplo, el grupo cibercriminal ruso CyberVors del que os hablamos la semana pasada y que había acumulado una cifra récord de credenciales de usuario de 1.200 millones. Ya se ha detectado que al menos 2.285.295 de ellas pertenecen a cuentas de 5.929 webs australianas.

Otros ciberdelincuentes prefieren el uso de ransomware como Synolocker, un malware que secuestra la información almacenada en dispositivos NAS de Synology cifrándola con una clave secreta. Para recuperar los archivos, los atacantes solicitan un rescate de entre 250 y 350 dólares a cambio de dicha clave. Una de sus últimas víctimas ha sido la facultad de medicina de una universidad china en la que se guardaban los registros médicos de 10.000 pacientes.

Los actores maliciosos de Internet no se encuentran sólo en el este de Europa, Rusia, EE.UU. o China. Desafortunadamente el crimen en el ciberespacio es un negocio que también ha echado raíces en África. En el norte de este continente (Marruecos, Argelia, Túnez, Nigeria y Egipto) se encuentran los grupos más activos. Muchos de ellos comenzaron modificando sitios web como protesta por eventos políticos específicos, pero ahora también utilizan troyanos de acceso remoto y botnets para robar credenciales de usuario, o llevar a cabo ataques de denegación de servicio (DoS).

Incluso puede que algún hacker malintencionado africano esté detrás de alguna de las cientos de webs falsas que existen para hackear o espiar el Whatsapp de otras personas. El número de este tipo de sitios está aumentando rápidamente debido a la popularidad de la aplicación de mensajería instantánea. Google y Facebook son su mejor escaparate, pero el objetivo de estos sitios es siempre distribuir malware o engañar al usuario para suscribirle a servicios SMS de pago.

Internet se ha convertido en una especie de Jumanji en el que todos nosotros estamos atrapados. Aunque esta partida parece que no vaya a terminar nunca, compañías como Google intentan ponernos las cosas un poco más fáciles. Por ello, tal y como hemos comentado en los últimos días, el buscador más popular del mundo va a premiar en los resultados de búsqueda a las webs que utilicen el cifrado HTTPS por defecto con la intención de que incremente la seguridad de la World Wide Web.

No obstante, en la jungla de la tecnología no todas las amenazas provienen de virus y piratas informáticos. También existen los delincuentes comunes cuyo objetivo es simplemente sustraerte tus dispositivos electrónicos. Un lugar donde este tipo de cacos tienen especial protagonismo es en Londres. Un tercio de los robos que se denuncian en la capital británica están relacionados con estos aparatos. De hecho, el 42% de los 290.651 robos de equipos informáticos registrados en todo Reino Unido el año pasado se produjeron en la ciudad del Big Ben.

Os lo podríamos decir con voz de extraterrestre o con acento de inmigrante indio, pero Robin Williams sólo ha habido uno, así que os lo diremos en nuestro tono habitual. Es sumamente importante mantenerse informado para sobrevivir en el Jumanji de Internet, así que os invitamos a seguirnos  a través de nuestros canales sociales (los enlaces están al final del artículo) o de nuestro blog (es.cigtr.info).

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