lunes, 22 de septiembre de 2014

El nuevo "Yo tengo un sueño"

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”. Quizás el párrafo más conocido del discurso que Martin Luther King pronunciaba hace 51 años, en clara alusión a lo que significó la Proclamación de Emancipación que un día como hoy, hace 151 años, anunciaba Abraham Lincoln en favor de la libertad de todos sus ciudadanos, fueran blancos o negros.


Por aquel entonces, se vivía una situación semejante a la que, salvando las distancias, estamos viviendo en el tercer entorno. Existe una libertad cohibida, manchada por los abusos de unos pocos frente al resto de la sociedad. Abusos que atacan el propio derecho a la intimidad, como esas fotos comprometedoras de famosas de la talla de Kim Kardashian, Vanessa Hudgens y Mary-Kate Olsen que surgen nuevamente en hilos de 4chan o Reddit.

Peligros que acechan bajo la piel de nuevos dispositivos, de wearables, necesitados como están de una dependencia completa a redes WIFI o pareado con el smartphone, y que entrañan, por tanto, nuevos vectores de robo de datos.

Información que viaja por el ciberespacio sin ley ni orden, y que puede ser utilizada por esa industria de guante negro para localizarnos. A veces, basta el cruce de datos aparentemente anónimos para establecer patrones identificativos únicos para cada usuario. En otros casos, es el propio conocimiento interno de la compañía el que permite sacar valor de los hábitos de un cliente, como parece estar ocurriendo en la mayoría de centros comerciales.

No es raro, por tanto, que los negros (aquí los usuarios), se alcen para pedir más protección, y acaben por ser escuchados. Lo veíamos hoy con el anuncio de que Cloudflare, uno de los CDN (red de distribución de contenido) más utilizado por los servicios de internet, protegerá las conexiones de sus usuarios vía SSL delegando el control de la clave privada al cliente, y no al intermediario (como funcionaba hasta ahora).

Y lo observamos día tras día en la concienciación cada vez mayor de los riesgos que entrañan los sistemas poco seguros. De aquel despotismo de hace unos años, a la implantación paulativa de estrategias para afrontar posibles brechas de seguridad, que involucran tanto departamentos internos como sistemas auxiliares, centralizando su gestión y minimizando las posibles explotaciones y sustracciones de datos.

Una lucha por la libertad que ya vivieron aquellas gentes de la América del siglo XIX, y que revivimos en nuestros días, bajo otro escenario, y con la misma intensidad. Por aquel entonces la cordura se superpuso al interés, ¿por qué debería ocurrir lo contrario ahora?

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