martes, 30 de septiembre de 2014

Los riesgos de separar el pastel en trozos

¿Riesgos, dices? Ni la historia se libra de ellos. Efemérides: este mismo día, 30 de Septiembre, pero de 2005, el Parlamento de Cataluña aprobaba su tercer Estatuto de Autonomía. Quiere el capricho del calendario que 9 años más tarde otros debates de similar calado planteen riesgos tanto para España como para la comunidad autónoma.


El día a día, al nivel que sea, comporta riesgos. Riesgos que hay que afrontar, preferiblemente de mejor manera que la irrupción de iOS 8 en el mercado. Pasado el susto inicial con esa versión 8.0.1 que dejaba a los nuevos iPhone 6 sin red, ahora llega la 8.0.1, la cual puede llegar a borrar los datos de tu cuenta de iCloud. Al menos en este caso, el bug solo nos afectará si realizamos una restauración de ajustes desde el menú del dispositivo, por lo que si ya has actualizado a 8.0.2, ni se te ocurra restaurarlo.

Tornados que caen sobre tu tejado cuando menos te lo esperas, como les ha ocurrido a buena parte de los servidores de la compañía Electronic Arts (entre otras), con el ataque masivo de denegación de servicio que ha dejado durante horas sin acceso a todos sus usuarios online, incluidos aquellos que disfrutaban del nuevo juego estrella MMO (masive multiplayer online) líder de ventas, “Destiny”.

Afrontar los peligros, tanto económicos como políticos de la separación catalana requiere de un análisis complejo de todo el sistema social en el que asienta España, e incluso la Unión Europea. Y seguramente la salida más aceptable sea la de la negociación. Sentarse, y ver qué elementos de la cadena son más débiles, reforzándolos frente a futuras crisis. Desde WeLiveSecurity nos explican las estrategias que cualquier empresa puede llevar a cabo para ofuscar los sistemas y prevenir el primer paso de cualquier intrusión: la fase de exploración.

¿Ayudaría ceder más responsabilidades en la figura del ciudadano? En el caso del tercer entorno y los usuarios, todo parece apuntar a un no. El uso de contraseñas robustas no es el mejor método para proteger los datos de los usuarios, siendo los esquemas de arquitectura cliente-servidor seguros, las comunicaciones cifradas end-to-end, las protecciones de ataques de fuerza bruta y los segundos factores de autenticación herramientas mucho más potentes.

El debate se centra ahora en si es constitucional o inconstitucional lo que para unos es una consulta popular, y para otros es un referéndum ilegal. Situación que sufrimos los españoles por tener una democracia, y que no ocurriría en China, donde el gobierno es libre de censurar el contenido que desee de internet. La lucha de los partidarios de una democracia en Hong Kong ven de esta manera silenciado su movimiento, al haberse cerrado TODAS las redes sociales presentes en el país (Instagram, Facebook, Twitter y Sina Weibo). Baidu, el buscador por defecto del país, no muestra tampoco ningún resultado sobre el suceso, al igual que las cadenas de televisión y periódicos, articulados por el gobierno. A esto unirle la prohibición de compra de dispositivos Apple, al considerarse esta compañía una herramienta de espionaje americano, y a la salida en bolsa de Alibaba, el gigante de comercio electrónico del país, barriendo a otros gigantes digitales como Facebook, y que se asienta casualmente en su inmenso control del apartado social, ahora censurado en su propio país.

Porque la caja de Pandora surge precisamente del hecho de que una Comunidad Autónoma intente llevar a cabo un sistema de voto sin la aprobación nacional. Crisis de confianza, a fin de cuentas. Para evitarlo, y en el caso del troyano bancario Dyreza, se recurre al uso de comunicaciones seguras mediante un certificado expedido por la propia industria del crimen, que sirve para lapidar cualquier duda de la víctima (a fin de cuentas, la página por la que navega y las comunicaciones con su supuesto banco se están haciendo mediante protocolo seguro).

¿Qué será de España sin Cataluña si la propuesta llega a cumplirse? ¿Qué será de Cataluña sin España? En manos de la política está el futuro de estas negociaciones, que seguramente, acaben en buen puerto.

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