miércoles, 22 de octubre de 2014

De Androides va la historia

Alberto Magno fue un prolífico sacerdote de la Iglesia del siglo XIII, que cultivó por igual teología, filosofía, geología, química, astrología, e incluso ingeniería, aunque seguramente él nunca lo supo. Se cuenta que compartía casa con una cabeza parlante y un dispositivo manufacturado que era capaz de moverse por sí solo. El primer androide (con el permiso de las creaciones del Dios Herrero Hefesto) conocido de la historia, que sería recuperado por el escritor Aguste Villiers en su obra L’Ève future, y que acabaría por formar parte del día a día de la mayoría de la sociedad.


El sistema operativo Android monopoliza el mercado móvil, y tiene todas las papeletas de hacer lo propio en el de gadgets e IoT. Y esto atrae a los malechores, como demostraba uno de los últimos estudios presentados por Kaspersky Lab e INTERPOL después de la investigación sobre malware realizada entre Agosto de 2013 y Julio de 2014. El 60% del malware dirigido a dispositivos móviles tiene como objetivo el robo financiero, bien sea mediante robo de credenciales bancarios, bien sea mediante envío de SMS de tarifación especial, bien sea mediante extorsión.

Precisamente de este tercer tipo tenemos a Koler, un ransomware cuya nueva versión está propagándose vía SMS. El dispositivo infectado enviará mensajes al resto de contactos de la agenda, con una URL acortada que apunta a una cuenta de dropbox donde se realiza la descarga del ransomware. Tan pronto está activo, se encarga de bloquear el dispositivo mediante una pantalla, desactivando el APP manager y evitando así que el usuario pueda deshacerse del mismo. Queda por tanto recurrir a un profesional, o bien pagar el rescate, que puede o no dar solución a nuestros problemas.

Los Androides están de moda. Un día son objetivo de los criminales, al día siguiente la NSA autoriza el uso de dispositivos Samsung por parte del gobierno ¿La razón? El servicio Samsung KNOX, un MDM que permite a la empresa controlar el uso de los dispositivos de cada trabajador, pudiendo lanzar actualizaciones en remoto, crear particiones de trabajo separadas del perfil personal del usuario y evitar posibles fugas de archivos, tanto por mala gestión por parte del trabajador, como por ataques externos.

El sistema operativo de Google ha llegado tan alto en parte gracias a su carácter abierto. La versión libre de Android, AOSP, sigue a rajatabla la filosofía open source, como ocurre con la mayoría de protocolos de Internet. Mantener esta cultura es vital para el futuro de una red abierta donde la información viaje en cualquier dirección a la misma velocidad, donde los pequeños negocios tengan posibilidad de llegar a ser grandes si hacen las cosas bien. Por este motivo, conviene repasar la Declaración de Derechos de Internet que Italia está preparando para protegerse de lo que ha acabado por llamarse el fin de la neutralidad de la red. Que servicios como Google o Amazon puedan pagar a los proveedores de red para que éstos favorezcan sus servicios por delante de otros competidores con menos recursos.

Vivimos un momento increíble. En el ciberespacio existe una cada vez mayor conciencia en materia de seguridad. Los segundos factores de autenticación ya no son mecanismos de seguridad para los más paranoicos, sino una realidad necesaria. Bajo ese prisma, surgen varias metodologías, siendo la habitual un segundo factor basado en el conocimiento (una contraseña, normalmente) y en la posesión (un código enviado por SMS a nuestro móvil o una aplicación instalada en el mismo). Google ofrecerá a partir de ahora la posibilidad de contar con un USB que hará ese segundo paso de forma automática, de manera que si queremos conectarnos a alguno de sus servicios, deberíamos saber nuestro password y tener a mano el USB para identificarnos.

Y terminamos con una infografía, que se adelanta unos cuantos días a Halloween, sobre los zombies “reales”. Y no, no hablamos (únicamente) de todos aquellos usuarios con dispositivos infectados de una botnet, sino a zombies tecnológicos, que son incapaces de ver más allá del smartphone, que consultan compulsivamente las notificaciones,... ¿Te sientes identificado con alguno?

Esperemos que no :).

Imagen de RoboCup2013 cedida por Flickr (EN).

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