sábado, 11 de octubre de 2014

La ciberguerra de las enmiendas

Uno de los periodistas más célebres de Estados Unidos, Bob Woodward, afirmó en una ocasión, a raíz de un libro sobre conspiraciones que ponía en solfa la investigación del caso Watergate, que "como creyente en la Primera Enmienda, creo que tienen más que derecho a exponer sus puntos de vista". Se considera que la Primera Enmienda es el salvoconducto para casi todo, y es por eso que resulta inviolable: está prohibido legislar de ninguna forma que pueda alterar la libertad de expresión.

De hecho, al editor Larry Flynt se le atribuye el comentario sarcástico de que no necesitas la Primera Enmienda si no piensas ofender a nadie, lo que es tanto como decir que si lo vas a hacer, ten preparado y a mano el parapeto de la Primera Enmienda. Que es justamente lo que ha hecho Twitter, elevando el tono por encima de la conformidad de otras tecnológicas para con el Gobierno de Estados Unidos. La red de microblogging espeta a la Administración de su país que no tiene derecho a limitar su transparencia con los usuarios. Que le pida la información que quiera, pero que con la misma Twitter informará a sus usuarios de dichas peticiones de información. Y sí, ha sacado a relucir la Primera Enmienda. Que es tanto como decir: "hasta aquí, y ni un paso más".


¿Dónde está el límite? Es un viejo debate legal que no vamos a poder resolver aquí, pero sí podemos constatar que en Estados Unidos la discusión está de plena vigencia. De hecho, hay todo un revuelo acerca de un papel científico de una estudiante de doctorado en la Universidad McGill, Molly Sauter, que de alguna forma justifica los ataques DDoS como una forma legítima de activismo político. Y que ha creado una bronca entre algunos expertos de seguridad, por el soporte que ha dado Bruce Schneier a dicho punto de vista, y la respuesta a la contra Larry Seltzer desde las páginas de Zero Day (zdnet).

De enmienda a enmienda, otro caso legal más que complejo, y divertido desde el punto de vista procesal, es el de la persecución de la Ruta de la Seda, el mercado de droga online Silk Road. La juez que lleva el caso ha denegado a los abogados de la defensa la petición de paralización del proceso. Los abogados afirman que el FBI se habría saltado la Cuarta Enmienda, que protege la privacidad, al acceder a un servidor de su cliente Ross Ulbricht en Islandia. Y la juez ha preparado una verdadera "trampa 22", que consiste más o menos en lo siguiente: Ulbricht no ha atestiguado suficientemente que ese servidor sea de su propiedad, ni por tanto qué intereses puede tener en la defensa de la privacidad del mismo... pero ojo, porque si lo hace, se estará autoinculpando. ¿Qué elegir en un caso así?

Aunque para privacidad, el caso más grave de las últimas horas afecta a la red social efímera Snapchat. Un nuevo escándalo, que afecta a cientos de miles de usuarios y que les ha supuesto la publicación de fotografías comprometedoras en el foro 4Chan. La red social se ha defendido de inmediato afirmando que todas las imágenes proceden de una aplicación de terceros para Snapchat, cuyo uso está estrictamente prohibido en los términos de uso; pero eso no impide que ya haya voces criticando a Snapchat por su falta de seriedad a la hora de restringir el acceso a dichas aplicaciones, capaces de saltarse así las barreras de la propia red.

¿Necesitas meterte en problemas? Allá tú. Mejor es que no lo hagas, y que uses la libertad de la red con los mejores fines. Quizá no todo vale, seguramente no todo vale. A nosotros nos encontraras, con total libertad, aquí y en nuestras redes sociales. Os esperamos para seguir conversando :-)

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