jueves, 27 de noviembre de 2014

Inspirarte en la realidad digital para crear ficción

¿De dónde saca la inspiración el escritor de una novela, de una película, o de un cómic? Habitualmente, de la vida misma, que es lo suficientemente rica como para producir la mejor de las comedias o el más tenebroso relato de terror.


Imaginemos por un momento que el protagonista de esta historia descubre, de pura casualidad, que lleva meses (quizás años) siendo espiado. Un espionaje que podría venir de la mano de ese Gran Hermano, como en la obra de El Show de Truman (película, 1998) o mediante la propia tecnología, como veíamos en la serie Person of Interest (2011). Pero el germen es el mismo. Cualquiera de esos spyware que mensualmente surgen gracias al descubrimiento (a veces fortuito) de su código en algún terminal infectado, como es el caso de una nueva variante de RCS (Remote Control System), desarrollado por los italianos Hacking Team.

En Yo, robot (novela, 1950), nos enfrentamos a los temores más oscuros del siglo XX. ¿Qué pasaría si estas máquinas que estamos creando fueran capaces de volverse contra nosotros? Algo así, pero en nuestros días, se vuelve realidad, en la figura de unos coches cada vez más gestionados por sistemas informáticos, y que presentan serios defectos que podrían permitir a un ciberatacante controlarlos en remoto.

Porque de errores humanos está repleto el firmamento cinematográfico ¿Qué tuvo que vivir, una y otra vez, Evan Treborn en El Efecto Mariposa (2004) al intentar cambiar su pasado? ¿Y qué le pasa, una y otra vez, a Adobe con su querido Flash, para que tengamos una y otra vez que actualizarlo?

Máquinas contra humanos, máquinas contra máquinas, como en el mundo de Terminator. Las botnets de nuestros días podrían ser el adelanto de lo que nos deparará el futuro, fuertemente marcado por el ecosistema móvil y la necesidad de un posicionamiento en markets de aplicaciones.

La figura del héroe como catalizador de la acción. Del líder nato que es capaz de encontrar vulnerabilidades donde nadie las ha visto antes, y emprende su particular odisea, tal y como Alicia emprendió en El País de las Maravillas (relatos, alrededor de 1865), por poner fin a los peligros que asolan nuestro mundo.

Es por todo esto que no nos extraña que surjan proyectos tan interesantes como el de Hackerstrip, un webcomic del mundo del hacking basado en hechos reales. El primer episodio recupera parte de la historia de Heartbleed, de los nodos Tor comprometidos y de la segunda caída de SilkR0ad, en espera de ver si consiguen los 10.000 dólares en la campaña de crowdfunding ¿Crees que merece la pena apoyarlos?

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