sábado, 29 de noviembre de 2014

Hacker listo, hacker tonto

En la jerga de la comunidad hacker hay diversos adjetivos que se aplican a quien sabe mucho: élite, gurú, samurai… En el otro extremo está el lamer, que ni se entera ni quiere enterarse, que prefiere copiar el trabajo de otros a hincar los codos y ponerse a aprender. En un principio puede resultar difícil distinguirles, más cuando el lamer, bravucón, suele aparentar ser de la élite y más allá. Sólo hay que dar tiempo al tiempo y, como tantas cosas en esa vida, por sus actos les conocerás.


Hackers de sombrero negro, pero élite al fin y al cabo, son los autores del último ataque conocido a una gran corporación del Fortune 500: para robar datos de la empresa, los escondieron en vídeos que subieron a un servicio en la nube. Esto se consiguió mediante una técnica llamada esteganografía, que permite inyectar información dentro de una imagen fija o en movimiento, de forma indetectable para el ojo y, por lo que se ha visto, para los sistemas de detección de intrusiones.


Élite también puede considerarse al autodenominado grupo Guardians of Peace que nada más empezar la semana nos saludaba con un alúd de información robada en la intranet corporativa de Sony Pictures. Estamos a sábado y la empresa no ha podido aún recuperarse del brutal ataque, que ha afectado a todas sus oficinas en el mundo. Cuentan hoy los medios que Sony pide a sus empleados que no usen sus ordenadores y hagan el trabajo con papel y lápiz… hasta no se sabe cuándo.

Muy listos también, pero trabajando para los buenos, son los investigadores que han avisado de que es posible descubrir la identidad de un usuario de Bitcoin que opere en la red Tor. Además, como buen hack, el método de detección que han ideado es sencillo, dentro de la complejidad de todo lo asociado a Bitcoin y Tor. Por cierto que tanto la red como la moneda se están demostrando cada vez menos anónimas y más vulnerables.

Y así, mientras los hackers de verdad en uno y otro bando se dedican a innovar, son legión los listillos que compran un programa en el mercado negro y lo usan para hacer el mal. La última moda es robar datos de tarjetas de créditos de ordenadores que funcionan como puntos de venta. Esta vez el gran robo ha sido en una gran empresa que tiene 4.200 garajes públicos en Estados Unidos. ¿Y qué hacen los lamers con estas tarjetas? Comprar cosas. Por ejemplo, billetes de avión, hasta que va la Europol y les pilla: 118 de una tacada, ayer, en una redada.

Dios nos salve de la élite negra y de los lamers de cualquier color. ¡Que paséis un buen sábado!

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