jueves, 13 de noviembre de 2014

Las perdices del mundo digital

”Y vivieron felices y comieron perdices”. Así terminan buena parte de los cuentos infantiles, aludiendo a toda esa serie de connotaciones positivas que tenía el poder disfrutar de este manjar gastronómico. En la Edad Media, quien comía perdices lo hacía porque era rico, y de esta manera, se daba a entender que los protagonistas habían disfrutado de una vida plena, tanto a nivel afectivo como socio-económico. El cuento terminaba bien, y a nosotros se nos quedaba buen sabor de boca.



El mundo real sin embargo no es tan sencillo. La vida es un cúmulo de experiencias, algunas positivas y otras negativas, y depende de el cómo las afrontemos el poder considerar que hemos ganado o perdido. Pero hay cuentos que sí tienen un final feliz marcado, como el de Onymous, la operación conjunta de la Guardia Civil con Eurojust y la Fiscalía de Nueva York que ha llevado ante los tribunales a 17 personas relacionadas con actividades clandestinas en la Deep Web y ha conseguido cerrar nada menos que  410 servicios alojados en la red TOR.
Nuestros caballeros de brillante armadura están representados tanto por los órganos de la ley como por los expertos de seguridad de las grandes marcas de antivirus. Gracias a estos últimos, podemos conocer cómo infectaban desde Korplug a sus víctimas, mediante el uso de diferentes campañas de phishing dirigidas a personalidades de varios gobiernos con ficheros word infectados y documentos maliciosos comprimidos.

Windows vuelve a ser el reino preferido de los malhechores, gracias al descubrimiento de una nueva vulnerabilidad que afectaría a todas sus versiones , y permitiría al villano de turno aceptar paquetes maliciosos por puertos FTP o WEB. SChannel, la implementación de Microsoft para comunicaciones cifradas, parece ser el arma del delito. No estamos solos en esta épica batalla, pues los chicos de Redmond han levantado ya murallas para protegernos.

Los cuentos han servido durante generaciones para explicar de una forma entretenida cuáles son los principios éticos que rigen nuestra sociedad. Hay que hacer el bien no porque sea lo correcto, sino porque es necesario para la supervivencia en colectivo. Si los malos lanzan campañas de BlackSEO para posicionar fármacos fraudulentos en el mercado, ahí estarán los buenos para liberar herramientas de búsqueda y análisis automático que saquen a la luz las estrategias cada vez más complejas de los primeros. Si alguien decide utilizar las redes sociales como arma, ahí estarán los responsables de la misma moderando su uso, como descubrimos recientemente con un caso de ciberbullying vía Twitter.

Cuando el cuento se acaba, los buenos viven felices y comen perdices. En la actualidad muchos prefieren sacarse un selfie de recordatorio y subirlo a las redes sociales. Cuidado con toda la información que estamos cediendo. Las imágenes vienen acompañadas de metadatos en formato EXIF que permitirían establecer patrones y obtener información muy sensible. Que el final feliz de un cuento no acabe en prólogo de una tragedia.

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