lunes, 17 de noviembre de 2014

Los malos usos de Internet: Cyberbullying, robos y falta de privacidad

Decir que yo haría cosas peores que la violación es absolutamente terrible . Es repugnante.” Isabella Sorley, de 24, se lamentaba así de todo el daño que había hecho frente a Natalie, la entrevistadora, en un documento realizado por la BBC de Reino Unido.


Isabella es una de las tantas otras caras que se ocultan tras la figura del troll de internet. Y la BBC intenta en esta entrevista entender qué pasa por la cabeza de una persona aparentemente normal para transformarse en un monstruo en las redes sociales. Una de las particularidades más nocivas de internet, y difícilmente controlable.

En este caso, víctima y agresor ni siquiera se conocían. Caroline Criado-Perez, de 18 años, acabó en la diana de Isabella por su activismo feminista. Pero el problema se masifica en los colegios, donde un medio aparentemente neutral y “fuera de miradas indiscretas” como puede ser Internet se transforma en un inusitado campo de batalla donde descargar toda la ira que algunos estudiantes tienen guardada.

La red de redes ofrece prestaciones tanto a unos como a otros, y precisamente de ahí surgen los problemas ¿Deberíamos gestionar y excluir según qué tipología de usuario? ¿Qué legislación deberíamos aplicar? El cyberbullying está tan presente como los asaltos y robo de datos personales. El último, que afecta al banco internacional de Hong Kong y Shanghai, se ha saldado con la nada despreciable cifra de 2,7 millones de tarjetas de crédito expuestas. Afortunadamente, la información filtrada es insuficiente para realizar cualquier tipo de ataque, incluida la posibilidad de duplicarlas.

No es de extrañar que el nuevo estudio de Pew Research sobre la preocupación de los internautas por la privacidad y seguridad de la información muestre porcentajes significativos sobre un tema que es actualidad pública. Apenas un 2% se siente muy seguro compartiendo información privada a través de redes sociales, y hasta un 80% aseguró estar preocupado por la posible vigilancia a la que estuvieran sometidos sus datos.

La propia capacidad de la red para registrar todo lo que ocurre atrae por igual a ciberdelincuentes y usuarios corrientes. El voyerismo, nos guste o no, es atractivo, y por ello, todavía siguen funcionando las campañas de phishing enfocadas a ofrecer aplicaciones que permiten el espionaje de conversaciones ajenas vía WhatsApp. Algo que hasta el 2012 era posible, pero que desde entonces, y con el cifrado por defecto de todas las comunicaciones, ha dejado de serlo. Actualmente sólo habría dos maneras de realizarlo: o bien instalando un troyano en el dispositivo de la víctima, o bien obteniendo la base de datos de conversaciones pasadas (para lo que necesitamos nuevamente acceso al dispositivo).

Porque el cifrado, a fin de cuentas, ofrece seguridad en las comunicaciones. Y cifrado los hay de varios tipos, y tampoco se han inventado en esta última década. Por Think Big hacen un repaso bastante interesante sobre la historia de esta metodología de ofuscación de la información que seguro te va a gustar.

Cyberbullying, robo y privacidad. Tres temáticas que en el CIGTR tratamos con asiduidad, y que lamentablemente, son pan nuestro de cada día.

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