miércoles, 12 de noviembre de 2014

Neutralidad de la red: La polémica está servida

Dado el impacto del tema estrella en la jornada de ayer, el comunicado de Obama en apoyo a la Neutralidad de la red, es más que pertinente abundar hoy en este tema, con el fin de solventar dudas sobre su significado y las connotaciones que tendría un Internet de varias velocidades.


Comenzamos con su definición: La neutralidad de la red es un principio que establece que todo el tráfico que circula por una red (en este caso, Internet) debería ser tratado por igual, independientemente de su contenido y procedencia. En caso de romperse, podría darse la situación de que por ejemplo un vídeo tuviera preferencia a la hora de “ocupar” tráfico frente a un texto, o que una página de un medio con mucho volumen de usuarios ganara en prioridad frente a otras webs con menos recursos.

La protección de la neutralidad de la red salta a la opinión pública en EEUU cuando hace apenas unos meses Netflix, el popular servicio de streaming de contenido audiovisual, llegaba a un acuerdo con Comcast de manera que gracias a un pago por parte de la primera, la segunda favoreciera el tráfico de sus usuarios. AT&T, otro de los gigantes de las telecomunicaciones, lanzó una oferta por la que cualquier servicio podría pagar a cambio de que sus usuarios lo utilizaran sin consumo propio, es decir, que si fuéramos clientes de AT&T y usuarios de Youtube, el gasto de ancho de banda al visionar vídeos en esta plataforma lo cubriría Google (su dueño) y no nosotros (los usuarios). Una situación semejante (salvando las distancias, claro está) la estamos viviendo en España con la aplicación de mensajería de Tuenti para usuarios de la operadora virtual Tuenti Móvil.

A priori, esta medida es beneficiosa para el usuario, pero posibles nuevos servicios que están a día de hoy naciendo, y que por tanto se entiende que no contarán con los recursos suficientes para favorecer su tráfico, estarían en desventaja frente a los servicios ya consolidados de Internet. Aumentan entonces las barreras de entrada para nuevos servicios, disminuye la competencia, y eso acabará por afectar negativamente ya no solo a la sociedad del conocimiento, sino a cada usuario (menos donde elegir).

Y por hacernos una panorámica mayor de la complejidad del asunto, los grandes servicios de Internet (Google, Amazon,...), que en principio obtienen ventaja de este cambio de paradigma, mostraban su rechazo a la propuesta, ya que a fin de cuentas supondría un desembolso económico de casi obligada necesidad (puesto que si no lo hicieran ellos, lo harían otros). En mayo, el lobby de la industria estadounidense consiguió mediante presión e incluso con el cambio del presidente de la FCC, que el regulador de mercado diera el visto bueno a las medidas, poniendo en peligro la neutralidad de la red. 

La última noticia es de todos conocida. Obama, el que en su momento designó al nuevo presidente de la FCC que fue el mismo que cambió la postura del regulador en favor del lobby, ahora se postula en contra de la medida y en favor de la neutralidad de la red. A nivel Europeo, la neutralidad por ahora está asegurada, con la aprobación de la iniciativa “Continente Conectado” de la Agenda Digital.

La polémica, como puedes ver, está servida.

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