martes, 30 de diciembre de 2014

Espionaje, cibercrimen y censura rubrican este 2014

No pueden matarme, mi país reaccionará, mandarán una carta”. James Bond se defendía de esta manera en Casino Royale, en referencia a la supuesta respuesta que el gobierno daría de su muerte. Bond era un espía, y por tanto, sabía que en caso de problemas, estaría solo.


Las películas de espías causaron furor en los años ochenta y noventa, y vuelven a estar de moda, aunque esta vez sea en la realidad. No es la primera vez que la cancillería alemana descubre ser víctima de un espionaje. Esta vez, casi de pura casualidad gracias a un antivirus que anduvo rápido al señalar un USB como infectado por Regin, el malware de espionaje vinculado (al menos en sus comienzos) con el servicio de inteligencia británico y la agencia de seguridad nacional estadounidense.

El mismo día que algunos operadores bloquean por DNS el acceso a la aplicación y web del servicio de transporte urbano Uber, el Gran Cortafuegos Chino bloquea por IP los servidores de la Wikipedia y algunos servicios de Google, como GMail. Dos tipos de bloqueo fácilmente salvables si se cuenta con las herramientas y conocimientos oportunos.

HTML5, la esperada nueva versión del lenguaje de maquetado web, cuenta desde Octubre con el visto bueno la de W3C, lo que la transforma de facto en uno de los lenguajes con más perspectivas de futuro. Y esto atrae a los cibercriminales, que ven en esta nueva vía aún menos controlada la herramienta perfecta para portar malware a dispositivos Android mediante el desarrollo de webapps.

Un “negocio” ampliamente rentable. Espías y cibercriminales que no siempre requieren de perfiles muy especializados, ven cómo una inversión inicial fácilmente se multiplica por 20 cuando realizan sus fechorías. Con 150 dólares que es lo que de media costaría crear una campaña de phishing en redes sociales, se puede llegar a obtener hasta 10.000 dólares. El negocio del ransomware, de los más lucrativos (en torno a 100 dólares por infectado). Cifras que ponen en riesgo nuestra información, que atraen a gente sin escrúpulos, y que debido a la actual descentralización del crimen, dificulta la detección de los verdaderos cabecillas.

Espionaje, cibercrimen y censura. Una terna de infarto. Un reto para todos los investigadores de seguridad. Y una razón para ser precavidos como usuarios.

0 comentarios:

Publicar un comentario