martes, 23 de diciembre de 2014

La tecnología no es ni buena ni mala, ni tampoco neutral

Melvin Kranzberg fue un reputado profesor de historia que vivió sus años de estudiante en plena Segunda Guerra Mundial. Sabedor de la importancia que la tecnología estaba tomando en el transcurso de la sociedad, y en vista de la esperable negatividad de un pueblo que veía cómo todas estas innovaciones acababan repercutiendo en la creación de armas más y más destructivas, defendió a ultranza la tecnología con una frase que seguramente has oído en más de una ocasión: ”La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral”.


“Es el uso que le damos lo que declina la balanza hacia uno u otro lado”, incluyen algunos como coletilla, y es que la historia de la tecnología es lo suficientemente extensa para casos de buenos y malos usos de la misma.

En seguridad de la información, por ejemplo, tenemos de los dos palos: Las comunicaciones telefónicas (llamadas, SMS) son consideradas relativamente seguras (si las comparamos con las comunicaciones puramente digitales). Pero esto no quita que alguien sea capaz de encontrar una vulnerabilidad en el paquete de protocolos que rigen este tipo de comunicaciones, llamado Signal System 7 o SS7, que permitiría a un atacante realizar escuchas telefónicas, redirigir llamadas o grabar todo el contenido de las mismas.

”Las leyes están para saltárselas”, que dicen algunos, y la frase parece corroborar la postura de la CIA en unos documentos filtrados por Wikileaks. En apenas 14 páginas, se explica al detalle las estrategias que este organismo utiliza para saltarse las protecciones de aeropuertos americanos y europeos haciéndose pasar por fuerzas del orden o por diplomáticos, y pudiendo portar consigo desde armas blancas hasta explosivos.

La informática nos ha permitido y permite que estemos en contacto con cualquier persona en cualquier lugar indistintamente de la posición geográfica en la que nos encontremos. Y también, en malas manos, puede llegar a producir herramientas tan peligrosas como Win32/VirLock, un ransomware que bloquea el dispositivo, cifra los archivos, y de paso se autoreproduce en el cuerpo de los ejecutables presentes en el sistema. Uno de los malwares de este tipo más sofisticados conocido hasta la fecha.

Las redes sociales y los buscadores son otros de esos servicios que han facilitado y democratizado la comunicación. Y de nuevo, en malas manos se transforman en un arma perfecta para obtener información sensible de cualquier persona: Nombre y apellidos, NIF, estudios, dónde vive, quiénes son sus amigos y familiares, edad, multas o juicios pasados,... Todo lo que se te ocurra, al alcance de un click.

Si el mundo móvil ha superado en porcentaje de mercado al mundo del escritorio, los buenos y los malos querrán tener presencia en él. AppsGeyser es una herramienta que permite realizar de forma sencilla apps para Android a partir del clásico WebViews, la encapsulación de un navegador dentro de una aplicación. Y esto puede ser aprovechado para el desarrollo de aplicaciones fail que se salten los certificados de seguridad habituales, puesto que el WebView no muestra este tipo de avisos.

Melvin vivió una vida preocupado por el escepticismo de un porcentaje significativo de la sociedad hacia la tecnología. Y quizás ese mismo escepticismo sirva como defensa y presión ciudadana frente a las numerosas ciberguerras que han asolado este último año. Rusia, EEUU y China como principales frentes de una guerra que no discrimina entre objetivos y usuarios, entre infraestructuras críticas y servidores privados.

Una tecnología que ni es buena ni mala, ni siquiera neutral. Simplemente una herramienta creada por el hombre, y por tanto, susceptible a los designios de nuestra especie.

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