sábado, 31 de enero de 2015

La evolución del fraude cibernético en un entorno de Big Data e IoT

Llega el sábado, y con él el tiempo para descansar y estar con la familia. Ojeamos el móvil de pasada, sin preocupación, y revisamos la bandeja de entrada de nuestro correo personal. El momento perfecto para que seamos víctima de un fraude digital.


100 millones de usuarios, que se dice pronto, han sido víctimas de una nueva campaña de fraude en Facebook. Un mensaje con un vídeo supuestamente pornográfico enviado por alguno de tus amigos, y una llamada a la acción lo suficientemente acertada como para que 100 millones de usuarios hayan caído en la trampa. ¿Tras el enlace? Una página que nos pide actualizar el Flash Player, que como habrás supuesto, viene con regalito.

Ni los bancos se salvan del chantaje, y mira que tienen medidas de seguridad para evitarlo. La nueva moda entre estos nuevos cibercarteristas pasa por correlacionar diferentes robos masivos de datos personales (por ejemplo, DNIs y tarjetas financieras) a grandes compañías, para crear identidades lo suficientemente robustas que les permita cambiar el código PIN de una tarjeta, y apoderarse entonces de ella.

La ingeniería social es pilar en este y otros tipos de ataque, como el denominado BEC (Business Email Compromise), en el que el robo de una o varias cuentas de trabajadores de una compañía (normalmente ejecutivos) es utilizado para cobrarse futuras o pasadas cuentas pendientes. Chantajes como el de la tía segunda que te pide 50 euros por Facebook, pero a nivel corporativo, con cerca de 215 millones de dólares robados en los 14 meses que el FBI ha estado investigando.

Visto lo visto, solo nos queda ser más cuidadosos, sea sábado, domingo o un día de semana. Porque aquí hablamos de análisis de big data y aprovechamiento de todos los datos suministrados en el internet de las cosas. ¿Cómo podemos proteger nuestros datos? Utilizando alias siempre que sea posible, eligiendo contraseñas únicas y complejas, teniendo habilitados el WIFI y el bluetooth solo cuando sea necesario, examinando la privacidad de todos los servicios que tenemos sincronizados a nuestros dispositivos y ojito con las comparticiones en redes sociales.

Una píldora informativa directa y sencilla, que nos alerta de los peligros de un entorno digital enriquecido. En nuestra mano está no ser víctima del próximo fraude digital.

¡Buen fin de semana!

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