lunes, 9 de febrero de 2015

El mundo digital está lleno de ejércitos y estrategias fantasma

En plena Segunda Guerra Mundial, se formó en la base estadounidense de Tennessee la 23º Compañía de Tropas Especiales, formada principalmente por artistas, arquitectos, actores, diseñadores e ingenieros. Su misión: echar a volar la imaginación para encontrar estrategias que llevaran al ejército nazi a perder efectivos y recursos sin que hubiera un peligro real.


Acabaría años más tarde por ser conocida como el Ejército Fantasma, y participaría en varias de las grandes confrontaciones de la II Guerra Mundial. Lo más curioso de todo es que solo en una ocasión abrieron fuego contra los alemanes, y pese a ello, se calcula que salvaron a entre quince y treinta mil vidas del bando aliado.

El Ejército Fantasma infundió en los corazones enemigos el miedo a regimientos que nunca existieron, mediante comentarios supuestamente desafortunados en borracheras de pueblos ocupados. Una estrategia de desinformación que vemos día tras día en las redes sociales, y que afectan a conflictos como el vivido recientemente entre Gaza e Israel. Campañas de desprestigio que llevan a un grupo hacktivista como Anonymous a tirar abajo las “defensas digitales” de la ISIS, el grupo terrorista detrás del atentado al supermercado judío de hace unos días.

Este regimiento utilizaba el engaño para debilitar las fuerzas enemigas. Regimientos enteros de maquetas de tanques montadas en jeeps, camiones con dos hombres delante y dos hombres detrás (de forma que parecieran que iban a rebosar), y con grandes altavoces dirigidos hacia la situación de las tropas enemigas que se encargaban de ofrecer grabaciones de sonido de marchas militares y rugido de motores. Una coreografía muy pero que muy estudiada, que ha sido heredada en la actualidad por algunos cibercriminales. Un grupo de empleados de Apple robaba en torno a 700.000 dólares a la compañía en tarjetas regalo. ¿La estrategia seguida? Engañar al sistema, utilizando datos personales de una clínica dental en Manhattan para pedir a Barclays un crédito instantáneo según el acuerdo que el banco tiene con Apple, y agenciarse así entre 2000 y 7000 dólares de cada vez.

Dentro de esta división, la unidad de radio jugaba un papel crítico, al ser esta la encargada de transmitir órdenes falsas para que fueran interceptadas por los alemanes. En Google Play ocurre a diario algo parecido. Aplicaciones que supuestamente no son compatibles con tu dispositivo se ocultan de la vista del usuario y transmiten en remoto órdenes, haciéndose pasar por el usuario, tejiendo una red de apps de fraude por click que en el mejor de los casos ralentiza tu dispositivo y en el peor, puede inflar tu factura hasta límites insospechados.

Vehículos hinchables que fueron objetivo en más de una ocasión de la artillería alemana, atrayendo el interés a una zona del mapa en detrimento de otra, que sería utilizada por las verdaderas tropas. El espionaje y el contraespionaje encontraron en este batallón algunas de las bases aplicadas a día de hoy tanto por gobiernos como por empresas. Y así es como nos damos cuenta que los nuevos televisores de Samsung estarán continuamente a la escucha, con el fin de mejorar sus prestaciones. Decisión que a los defensores de la privacidad les pondrá los pelos de punta, y que debería, en mayor o menor medida, preocuparnos a todos los consumidores.

La guerra digital ya ha empezado. Y es tan invisible (y efectiva) como la 23º Compañía de Tropas Especiales.

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