sábado, 28 de marzo de 2015

El romanticismo cibernético y el business

Tal día como hoy, hace 170 años, se estrenó la que se considera obra culmen del romanticismo español: Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, un drama que materializa en literatura el mito del don Juan. Embaucador, amante de las fechorías, altanero, despectivo y seductor de doncellas. Un 'hacker' en toda regla de la conducta pública, siempre buscando más allá de los límites. Y que como veremos al final de estas líneas, hasta podría ponerse de nuestra parte.

Hace tiempo que los ciberdelincuentes no son la figura romántica del don Juan. En su afán por violar sistemas no figura ni siquiera la bravuconada del recuento de equipos infectados. La consigna que les mueve es show me the money y, eso sí, no dudan en aprovecharse para ello de las 'doncellas' que han sido atraídas por la cara más seductora de Internet: las plataformas de juegos, las herramientas para early adopters, o los espacios colaborativos para el desarrollo de código. Los cacos del pasamontañas digital son, ante todo, unos marketinianos de primera: van a donde se mueve el usuario, porque es ahí donde está el business.

Si nos damos un paseo por los laboratorios de cibercrimen de Surfwatch, podemos comprobar que en este momento los dos objetivos principales son Twitch, la plataforma de juegos propiedad de Amazon, y Android, el sistema operativo móvil con una abrumadora cuota de mercado mundial. Y junto a ellos, el fraude bancario online, que se incrementa un 48%. Aquí no hay romanticismo que valga: si te haces con una porción mínima de los pasteles más golosos, ya has ganado la partida.

Por eso mismo se han lanzado de cabeza a por Slack, el sistema de mensajería que está cosechando numerosos éxitos como sistema de mensajería interna e incluso de organización del trabajo en múltiples ámbitos corporativos. Los donjuanes cibernéticos no se proponen seducir a ninguna novicia, sino atacar las herramientas que entusiasman a las empresas. Negocio 2 - Romanticismo 0.

China protagoniza, supuestamente, una nueva violación masiva contra GitHub, el espacio colaborativo para generación de código más utilizado en el mundo. A por el usuario, esta vez mediante un gigantesco ataque DDoS, en el que llaman la atención tanto la originalidad del ataque como la de la respuesta de los chicos de GitHub. En un magnífico post en Security By Default encontramos un detallado relato de los acontecimientos.

En fin, que no parece que los donjuanismos estén muy en boga en la parte más oscura de Internet, aunque por doquier aparezcan fechorías de todo tipo. Como ya sabemos, el usuario es el eslabón más débil de la cadena, y por eso nunca está de más echar un vistazo a recomendaciones para nuestro propio hogar, como las publicadas recientemente por Kaspersky. Sí, esas recomendaciones que todos sabemos... pero que pocas veces cumplimos al 100%. ¿Apagamos acaso el router cuando nos vamos a dormir? Mejor aún: ¿verdad que casi nunca leemos los manuales de instrucciones de los aparatos que conectamos?

"¡Cuán gritan esos malditos!", profiere don Juan en el primer verso de la obra de Zorrilla. Suscribamos con él, por una vez, la conjura contra quienes nos acechan: "¡Pero mal rayo me parta si en concluyendo esta carta no pagan caros sus gritos!".

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