domingo, 29 de marzo de 2015

El top 5 de la semana en Seguridad (LXVIII)


Que no nos la den con queso. Asumido ya que nos va a tocar ser víctimas de algún episodio antes o después, al menos queda la honrilla de que el engaño, el ataque o el hack resulte lo menos indecoroso posible. Porque hay situaciones en las que el agujero de seguridad que queda al descubierto no solo nos expone a un riesgo, sino que nos pone en evidencia. Así es como han venido las noticias más calientes de la semana.

Que se lo digan si no a las autoridades electorales australianas, que han palidecido cuando a principios de la semana teníamos conocimiento de que los sistemas de votación online son vulnerables a vectores de ataque, entre ellos el recién descubierto FREAK. Una vulnerabilidad que te hace quedar como el más pardillo de la clase, con que solo una papeleta haya sido manipulada.

También se nos quedan los ojos a cuadros cuando leemos cosas como que el 100% de los negocios en el Reino Unido se han visto afectados por todo tipo de ataques que suplantan a las autoridades de certificación. Es una cifra que pone en entredicho a todo un país, y no hace falta ser muy avispado para intuir que la misma realidad se puede dar en casi cualquier lugar del mundo. El post de la publicación especializada Infosecurity lo presentaba con un deje de ironía: el 100%, "tómate un respiro para leerlo de nuevo... si quieres".

Terabytes y terabytes a velocidades de vértigo. La escalada de los DDoS parece no tener fin, y de hecho el propio desarrollo de la capacidad de las redes es en parte responsable de ese incremento constante. Por el momento, esta semana Net Security nos ha hecho saber que la media de ataques de este tipo se triplicó en el último trimestre de 2014. ¿Dónde está el límite? ¿Hay límite? ¿Quién pone el límite?

Cuando una exploración con las herramientas adecuadas te permite "entrar hasta la cocina" de las gasolineras españolas, y por tanto alterar cualquiera de sus datos de suministro, o cuando es posible colar un virus en tu Android secuestrando el sistema de instalación de un paquete, el pensamiento final es inevitable: antes o después, algo me va a pasar, pero al menos, que no me la den con queso.

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