viernes, 13 de marzo de 2015

La rapsodia que nunca termina en el mundillo de la seguridad

Bohemian Rhapsody es quizás una de las canciones de rock más conocidas de la historia. Escrita por Freddie Mercury para el álbum de 1975 “A Night in the Opera”, representa aún en nuestros días un verdadero desafío, tanto en su estructura (mezcla de seis estilos distintos divididos en los cinco minutos que dura), como en su significado, que algunos apuntan hacia una autobiografía de los sentimientos e inseguridades internas del mítico cantante de Queen.

Inseguridad como la que encontramos en la cadena de distribución de productos, y en especial, en las políticas de seguridad laxas con las que cuentan la mayoría de establecimientos comerciales. “No es que en EEUU haya más brechas de seguridad”, aseguran desde Verizon, “sino que el sistema de alerta es más sofisticado aquí que en otros países”.  Situación que acaba afectando tanto a bancos como a clientes finales, poniendo en jaque la economía mundial.

Inseguridades presentes no solo en el sector financiero, sino también en el automovilístico. Toyota, Ford y General Motors han sido acusados por una firma de abogados de Dallas de no implantar medidas de seguridad adecuadas para evitar posibles ataques por parte de la ciberdelincuencia. Peor aún, se les acusa de haber escondido de forma deliberada los peligros asociados a los sistemas de computación del coche.

Freddie Mercury entabla una batalla interna con el bien y el mal, apelando a la expiración de su alma abocada al infierno. Se pregunta entonces por qué ha hecho lo que hizo, y qué puede hacer ahora para remediarlo. En el caso de las empresas, hay 5 preguntas que ayudarían a la dirección general a alinear su negocio con la seguridad. 5 preguntas tan bien explicadas como cabe esperar de los chicos de ESET, y que atacan directamente a los objetivos primordiales, a las iniciativas presentes en seguridad de la información, en las legislaciones que hay que cumplir, a los riesgos por tipología de empresa y como no, al presupuesto disponible.

Y justo por debajo de la estrategia general, un must en cualquier servicio, sea enfocado al usuario final o con perfil corporativo. La buena gestión de la seguridad de las contraseñas involucra tanto al sistema informático como a la formación de los que van a hacer uso del servicio. Una “rapsodia” que daría para otra obra magistral del rock, si es que Mercury estuviera todavía entre nosotros.


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