jueves, 16 de abril de 2015

Cada vez más voces alertan de la inseguridad de los aviones

El español Hugo Teso lleva años avisando sobre los problemas de seguridad informática de los aviones y de lo fácil que sería para alguien malintencionado secuestrar sus comunicaciones. Lo dice ahora una agencia independiente que realiza estudios para el gobierno de Estados Unidos. Hablaremos también de un nuevo virus que ataca puntos de venta en tiendas físicas, bancos que no informan de sus brechas de seguridad y empresas atrapadas en el fuego cruzado de la ciberguerra.


La Government Accountability Office (GAO) de los Estados Unidos acaba de emitir un estudio en el que asegura que las aerolíneas de aquel país no prestan suficiente atención a las brechas que podrían comprometer la seguridad de sus pasajeros. Entre otros fallos destaca que las conexiones WiFi que usan los pilotos son las mismas que las que usa el pasaje, con lo que sería posible espiar o manipular estas comunicaciones.


Ya en tierra, aparece un nuevo código malicioso dedicado al ataque de los Puntos de Venta de las tiendas físicas. Lo llaman Punkey y, como los muchos virus de este tipo, infecta los ordenadores de cobro de las tiendas, haciendo acopio de todos los números de tarjetas de crédito que pasan por el sitio. Cabe siempre recordar que este tipo de virus funcionan cuando se paga con la banda magnética de la tarjeta, pero no con el chip, si lo lleva.

Vamos de las tarjetas a los bancos: el jefe de policía de la ciudad de Londres ha denunciado que los bancos de aquel país no informan del 80% de los ataques sufridos. Según el jefe de policía, les es más fácil hacer pasar los robos del cibercrimen como gastos de la entidad. Según la policía, si los bancos reportasen todos los incidentes las pérdidas por fraudes serían como mínimo del doble.

Acabamos con un webcast que invita a la reflexión: cada vez más países entran en el juego de la guerra electrónica, usando herramientas de "black hats" y tácticas de espionaje, cuyas víctimas son la población civil y las empresas, a las que roban propiedad intelectual y bases de datos de clientes, cuando no bombardean sus redes. ¿Estamos todos atrapados en el fuego cruzado de la ciberguerra?

Esperemos que poco a poco todo se estabilice y haya unas reglas más claras del juego.

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