lunes, 6 de abril de 2015

Las (cíber) comparaciones son odiosas

"Sunt bona, sunt quædam, sunt mala pura". En los epigramas de Marcial encontramos esta cita por la que "algunos son buenos, algunos son medianos, y la mayoría son malos". Las comparaciones son siempre odiosas, pero a veces no nos queda más remedio que comparar. Y a veces, incluso, la comparaciones son para mirar hacia otro lado, porque las diferencias entre unos y otros son abrumadoras.

Es el caso del gasto en ciberdefensa entre Estados Unidos y el resto de Occidente. El presupuesto de Defensa en Ciberseguridad norteamericano es de 5.100 millones de dólares en 2015, y se estima que llegará a los 14.000 millones en 2018; es decir, un incremento de casi un 300%. Si comparamos las cifras con otros países, nos encontramos con 219 millones de libras hace dos años, y un incremento previsto hasta 2017 de solo un 3,4% en ciberdefensa, y un 5,7% en ciberseguridad. En España, el gasto global de ciberseguridad (público y privado) en 2014 se estima en uno 150 millones de euros, frente a una inversión a nivel mundial de más de 72.000 millones. Son cifras que nos encontramos en el recién publicado Análisis y caracterización del mercado de la Ciberseguridad, de INCIBE.

Así que no queda demasiado espacio para dudar de la importancia que la administración de Obama da a este apartado. Por eso será que EEUU fabrica día sí, día también, titulares al respecto, al margen de que el asunto en concreto sea la enésima revelación por espionaje, o la enésima startup que consigue una ronda de financiación que en Europa no han visto ni en pintura. A los hechos nos remitimos: estos días, el presidente norteamericano ha ordenado la creación de un programa que permitirá a su gobierno sancionar a los cibercriminales extranjeros, porque es "una de las amenazas más serias a la economía y a la seguridad nacional"; mientras tanto, los legisladores del Congreso se están dando toda la prisa que pueden por sacar adelante nuevas leyes de ciberseguridad, a la vez que tratan de convencer a la industria de que los programas de vigilancia no tienen nada que ver con sus "cíber esfuerzos" para que empresas y administración compartan información. Ardua tarea, la de estos legisladores.

Y ya decimos que las comparaciones son odiosas. Pero al otro lado del charco parece que los objetivos están a años luz. Gracias al blog Segu Info (argentino, todo hay que decirlo), hemos sabido que el espionaje inglés estaría aprovechando vulnerabilidades en la ciberseguridad nacional de Argentina para mantener sus posiciones sobre las Islas Malvinas, que administran desde el año 1833. La información bebe de una nueva filtración de Edward Snowden a Todo Noticias, en asociación con The Intercept.

En fin, que quizá Marcial tenía razón con aquello de que algunos son buenos, algunos son medianos y la mayoría son malos. Habría que empezar a preguntarse, además, quiénes son eficaces. Buen comienzo de semana después del "parón" de la Semana Santa ;-)

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