miércoles, 30 de diciembre de 2015

Campo de batalla, el ciberespacio


Matrix (1999) supo exponer de una manera muy locuaz una realidad que ya entonces se venía viviendo: la del tercer entorno, el ciberespacio, como un verdadero campo de batalla.


Una guerra que queda palpable en nuestro día a día con el paulatino nexo de unión entre mundo digital y mundo físico. Y lo veíamos recientemente con el descubrimiento de un fallo en los sistemas que gestionan el tiempo de estancia en las prisiones norteamericanas, que parece haber sacado antes de tiempo a 3.200 prisioneros en los últimos 13 años.

Por SecurityAffairs se preguntan si a la vista de los movimientos de estas últimas semanas, no estarán los rusos atacando infraestructuras críticas de Ucrania. El Security Service of Ukraine (SBU) al menos así lo parece haber dejado claro después del análisis de una nueva cepa de malware dirigida precisamente a los sistemas que gestionan la electricidad del país.

No parece raro por tanto que cada vez más usuarios sean conscientes de la necesidad de securizar sus dispositivos. Y con un 27% de usuarios que aseguran tener contenido en sus smartphones que no les gustaría que nadie más viera, una de las maneras más rápidas y eficaces sería cifrando el disco. Según el sistema operativo, hay varias formas de hacerlo, y la mayoría contempladas dentro de la propia interfaz de ajustes de cada sistema, lo cual es un alivio para aquellos que no tienen un perfil técnico.

¿El problema? Que debemos de fiarnos del proveedor del servicio. De que ese cifrado en efecto sea robusto, y cuya llave únicamente la tengamos nosotros. Justo lo que supuestamente no está haciendo Microsoft en sus últimas versiones de Windows 10, permitiendo que esas llaves de cifrado se almacenen en la nube de la compañía, y sean por tanto accesibles por sus trabajadores.

Un tenso equilibrio que no parece vaya a amainar con el paso del tiempo. En juego, la seguridad del mundo digital, pero también del físico. Y la confianza que podemos depositar en gobiernos y compañías. Incluso en los propios sistemas.

¿Qué nos deparará este próximo año?

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