viernes, 19 de agosto de 2016

El marketing de los ciberataques

La seguridad informática se ha vuelto uno de los pilares económicos que sustentan cada vez más el conjunto de industrias.

No es para menos. En juego está el negocio de prácticamente todos los sectores. Lo que además incentiva que aún se de mayor cobertura mediática de la que a veces debería tener.

Ha pasado históricamente con los sucesos en prensa y televisión, y desde hace unos años, ocurre por igual con las ciberamenazas.

Hace años un exploit ponía en jaque tal tecnología, y prácticamente solo se enteraban aquellos interesados en el asunto. Ahora ese exploit, si cuenta con el suficiente marketing, vendrá definido por una marca que poco tiene que ver con la poco amigable nomeclatura oficial, y que sirve a los periodistas para darle mayor tracción en sus medios.

El primer ejemplo lo veíamos a principios de semana con las declaraciones de Tom Patterson, Chief Trust Officer en Unisys, que criticaba la cobertura que había recibido un supuesto fallo de seguridad en las llaves de algunos Volkswagen presentado estos días en Las Vegas, y que en la práctica apenas hubiera tenido impacto.

¿Quieres más? Junto con el Quadrooter que salpicaba a un buen porcentaje de dispositivos de la semana anterior, en esta ha surgido su heredero: Autorooting, que además de tener nombre de Transformer, pone supuestamente en jaque a otro 90% de dispositivos Android.

O hablemos del reciente (y supuesto) hackeo que sufrió Sage, el gigante de software de Reino Unido, y que al final resultó ser "simplemente" un fallo de políticas internas, con una trabajadora detenida.

Y como no, del hacking de moda en estos días que ha sufrido Equation Group, y que podría salpicar a organismos como la NSA. Un ataque del que apenas sabemos nada, con muchísimas especulación por delante: Que si detrás de ese grupo auto-denominado ShadowBrokers podría estar Rusia, que si en verdad tienen muchísmo más contenido filtrado que el que han expuesto de manera pública, que si es un farol, que si Wikileaks ya tiene acceso a todo ello, pese a que la puja aún no ha terminado y el precio marcado es absolutamente desproporcionado,...

Sin que todo lo anterior nos lleve a bajar la guardia: al fin y al cabo seguimos siendo el último eslabón de la cadena, pero no tenemos por qué ser el más débil.

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