viernes, 12 de agosto de 2016

Los (t)errores del pasado


El legado cultural del los 80 y los 90 (o al menos, de esa pequeña porción de la sociedad americana residente en barrios marginales que en su día definió buena parte de este concepto) vuelve a estar de moda. Quizás amparado en que las generaciones que nacieron y vivieron parte de esa fábula ahora están, de una u otra manera, a las riendas del mercado. O simplemente incentivado por el continuo ciclo cultural, más inflado en nuestros días por la democratización y globalización de las nuevas tecnologías.

Por ello, no debería sorprendernos que los viejos fallos informáticos vuelvan a hacer acto de presencia. Errores de esos que creías superados, y cuyo puesto de honor, en lo más alto del cajón de campeones, hay que adjudicar por méritos propios o ajenos (qué más da) a Avast, el popular antivirus gratuito, que en algunas versiones de Windows le ha dado por mostrar el "pantallazo de la muerte" que creíamos ya extinto para siempre.

¿Y qué me dices de esos malwares que de pronto alguien descubre que han estado presentes durante años? Project Sauron (vaya nombre...) es el último exponente de esa oleada de malware de espionaje, presuntamente financiado por algún gobierno, que heredamos de generaciones tecnológicas pasadas.

Ni qué decir tiene el revival del hackeo de periféricos que, nos pone tiernos recordando la época en la que jugábamos a la Nintendo. Así que mucho ojo si tu ordenador empieza a mostrarte cosas raras: lo mismo es que te han hackeado la pantalla. Algo muy útil cuando quieres espiar a otra persona o hacerla ver cosas para las que no está preparada :)

Las costumbres y el pasado van de la mano. Y somos, de hecho, animales de costumbres, y aunque nos digan por activa y por pasiva lo inseguras que son las contraseñas, aunque veamos día tras día cómo el cibercriminal de turno publica la última base de datos con millones de contraseñas de usuarios robadas, seguimos siendo reacios a cambiarlas por factores biométricos. Puestos a estar instalados en las costumbres, hasta podemos seguir pensando que Linux (u OS X) no tiene malware. A fin de cuentas, ¿ha sido así toda la vida, verdad?

En tiempos de Stranger Things (la serie), del surgimiento de una scene indie en el mundo de los videojuegos, de las películas de superhéroes y supervillanos, de Pokemon GO, de lo hipster y lo retro, el legado cultural no siempre nos deja mirar hacia delante. Y eso es un problema. Máxime cuando queda patente que no somos capaces de afrontar los (t)errores del pasado.

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