viernes, 2 de diciembre de 2016

«Cállate y baila»

Lo mejor de la semana en Ciberseguridad

Un chico tímido que trabaja en un restaurante de comida rápida. Un padre de familia atravesando la crisis de los cincuenta. A simple vista no parecen tener nada en común. Sin embargo, si nos vamos acercando lentamente, podremos ver sus caras de preocupación. Algo ocultan. Algo malo han hecho de lo que se avergüenzan. Y hay alguien al otro lado de sus ordenadores que lo sabe y que piensa hacerles pagar por ello.

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para que nadie desvele tu vergonzoso secreto? Esta es la premisa del tercer capítulo de la última temporada de Black Mirror, una serie que presenta un futuro estremecedor relacionado con los avances tecnológicos. Sin la intención de hacer spoilers, tan sólo diremos que trata sobre diferentes casos de “sextorsión”. La palabra hace referencia a un tipo de explotación sexual en la que una persona es chantajeada con un vídeo o con una fotografía de sí misma desnuda o realizando actos sexuales.

El episodio, trepidante de principio a fin, se torna mucho más oscuro cuando uno se da cuenta de que la realidad puede superar a la ficción y de que están ocurriendo casos reales entre nosotros. Esta semana conocíamos por la BBC que en el último año se han suicidado cuatro hombres en Reino Unido por chantajes vía webcam. Según la policía británica, el número de personas que han denunciado coacciones de este tipo ha pasado de 385 en 2015 a 865 en 2016, más del doble. Aunque lo más alarmante es que se cree que el número podría ser muchísimo mayor pero las víctimas no se atreven a confesarlo. 

Nadie quiere que sus fotos comprometedoras salgan a la luz ni circulen entre sus amigos, sus compañeros de trabajo, su familia, los medios de comunicación… De esto se aprovechan los ciberdelincuentes, que exigen mucho dinero a cambio. Y desde aquí avisamos: nunca estarán satisfechos. En la ficción, por más que los personajes intentan hacer todo lo que el extorsionador les pide, al final no es suficiente.

Según la National Criminal Agency británica (NCA), el 95% de las víctimas de “sextorsión” son hombres de entre 14 y 82 años, con una mayor proporción entre las edades de los 21 y 30 años. "Se sienten avergonzados y no ven otra salida, por eso piensan en el suicidio. Los criminales se aprovechan de eso", explica Roy Sinclair, representante de la NCA, que aconseja acudir a la policía inmediatamente, hacer capturas de pantalla de las conversaciones, y, sobre todo, no pagar ni ceder al chantaje. Porque cuanto más dinero les des, más seguirán pidiendo.


En ciberseguridad, la precaución es primordial. Si no te gusta la idea de tener malware en tu ordenador, no te descargues contenido de sitios sospechosos. Si no quieres aparecer desnudo en Internet, no te hagas una foto y mucho menos se la envíes a nadie. Ahora mismo, los delincuentes pueden hackear cualquier aparato electrónico: drones, smartphones, micrófonos, ordenadores… Sin ir más lejos, hemos visto dos casos esta semana. Primero, el de una cámara web, a la que se puede acceder mediante http y sin ningún tipo de autenticación previa, y después, el mismísimo tren de San Francisco, que esta semana ha estado ofreciendo billetes gratis a los pasajeros por obra y gracia de un hacker, que después recibió de su propia medicina y fue hackeado también.

Está claro que las amenazas siempre van a estar ahí y que no vamos a vivir en una cueva como ermitaños, ni tampoco vamos a tirar el móvil al mar o enterrar el ordenador bajo tierra. Sólo necesitamos un poco de sentido común. Y si todas estas noticias del mundo real no te acaban de convencer, te recomendamos la ficción. Recuerda: episodio 3 de la tercera temporada de Black Mirror. Se titula: «Shut up and dance»; en español: «Cállate y baila
». Se te van a quitar las ganas de todo, hasta del sexting.

Imagen: Black Mirror. Netflix

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