lunes, 5 de diciembre de 2016

Un gusano al acecho

Hoy, hace un año...

Una de las criaturas más desagradables a las que se tuvieron que enfrentar Mulder y Scully en sus comienzos fue a un gusano que había estado congelado en el hielo del Ártico durante miles de años. Aparentemente inofensivo, el diminuto organismo había sido capaz de provocar la muerte de la primera expedición. El parásito en cuestión provocaba el odio y la paranoia en el huésped, haciendo que quisieran asesinarse los unos a los otros. Los dos agentes del FBI debían resolver el caso antes de que el bicho les infectase a ellos también. Sin duda, este es uno de los capítulos más míticos de la serie Expediente X. Además, es un homenaje a La Cosa (The Thing, 1982), de John Carpenter.

Hace 365 días hablábamos del cumpleaños de un gusano con nombre propio: Conficker. Ahora ya lleva ocho años en activo y sigue instalado en miles de ordenadores sin que sus propietarios sospechen lo más mínimo. La peculiaridad de este virus es que ha sabido adaptarse al entorno, camuflarse y evolucionar, transformándose en nuevas variantes. Creado para atacar los sistemas de Microsoft Windows, se ha propagado por 190 países y ha llegado a infectar a más de 11 millones de dispositivos.

Tal y como explican en la web Welivesecurity, el gusano se aprovecha de una vieja vulnerabilidad del sistema para adivinar contraseñas y secuestrar los equipos con el objetivo de formar una botnet. Aunque un buen antivirus debería ser capaz de localizarlo y eliminarlo, hoy en día, el gusano sigue infectando otros equipos. Se cree que los ciberdelincuentes que lo pusieron en marcha abandonaron sus actividades en 2009, pero el bicho sigue encontrándose entre los códigos maliciosos más detectados. ¿Estará esperando en la sombra para atacar?

También al acecho, oculto en otro archivo, nos podemos topar con un ransomware, un programa informático malicioso que puede cifrar nuestros archivos del sistema operativo y obligarnos a pagar un rescate si queremos recuperarlos. Este tipo de virus afectaba hace un año a la web de la revista Reader’s Digest, instalándole un “cóctel” de malware. Primero, el virus Pony para robar todos los nombres de usuario y contraseñas. Después, el exploit kit Angler para buscar fallos de seguridad en el ordenador y, por último, como broche final, el programa CryptoWall para encriptar todos los archivos. ¡Esto sí que es trabajar en equipo!


Otra especie peligrosa de la que hablábamos hace un año eran los perfiles falsos de LinkedIn. Haciéndose pasar por reclutadores, todavía hoy siguen ofreciendo puestos de trabajo de ensueño. Sólo tienes que aceptarles para que te den más información. ¿O será que la información se la estás proporcionando tú a ellos? Según Symantec, su objetivo podría ser recabar datos para después organizar ataques de spear phishing e introducir malware de espionaje en los ordenadores de sus víctimas, a las que poder chantajear. Ojo con quién aceptas en tu LinkedIn, lo decíamos hace un año y lo seguimos recalcando. Además, ninguna profesión está a salvo, hay perfiles falsos para todos los gustos y en todos los sectores profesionales.

En el Ártico, Scully y Mulder descubrían que para matar al gusano alienígena había que confrontarlo con otro de su misma especie. En su lucha territorial, los dos parásitos terminaban matándose entre sí y esa era la única forma de acabar con ellos. Aquello daba muy buen resultado en la ficción. Sin embargo, infectar un mismo ordenador con otro virus puede que no sea la mejor idea. Ya hemos visto que saben trabajar en equipo.


Imágenes: Expediente X

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