lunes, 16 de enero de 2017

El amargo sabor de las despedidas

Hoy, hace un año...

Las despedidas suelen ser momentos muy intensos. A veces, son agridulces como cuando las jóvenes generaciones se despiden para irse al extranjero con la promesa del futuro mejor. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo es que en las despedidas definitivas, hay un sentimiento que se coloca por encima de todos los demás. El sentimiento de pena. 




Pero… ¿de verdad es siempre así? Haciendo nuestro clásico viaje al pasado, recordamos cómo hace un año decíamos adiós definitivamente a un viejo amigo que nos había acompañado durante años. Un viejo amigo que había quedado relegado al ostracismo y que para muchos ya había muerto hacía años.

Si todavía no lo has adivinado estamos hablando de Internet Explorer, el navegador que venía por defecto en Windows, ¿te acuerdas de él? El pasado 12 de enero de 2016 fue el día pactado para finalizar el mantenimiento de la e azul que dejó de recibir parches para sus agujeros de seguridad. A pesar de que a día de hoy operativo, ese día se firmó su fecha de defunción dado el gravísimo riesgo que se corría al meterse en la web sin ningún tipo de protección en tu navegador.

A esta despedida, se unía la creciente preocupación por los agujeros en los antivirus.  En este caso la empresa afectada era TrendMicro. Uno de los investigadores del Project Zero de Google descubrió fallos críticos que obligaron a TrendMicro a una actualización de urgencia. Estos problemas permitían una ejecución de código malicioso que dejaba expuestas las contraseñas guardadas por el antivirus. ¡Dile adiós a tu sentimiento de estar 100% protegido!

Quien parece que hace mucho tiempo le ha dicho adiós a su privacidad son los ciudadanos norteamericanos. O al menos eso podríamos extraer del  artículo del Washington Post.  De acuerdo con el texto, si llamas al 911 para denunciar una agresión, miran en un programa el potencial de violencia de la persona que denuncias. Este “potencial” se genera a partir de las denuncias, los datos comerciales, las búsquedas en la Deep Web, las redes sociales… Es decir, todos tus datos personales. Con esta información se genera un código de colores, en el que el color rojo es el más peligroso.

Internet Explorer es una sombra de lo que fue en su día, relegado a un cuarto o quinto puesto en nuestras preferencias para navegar por la web. Le dijimos adiós y lo cambiamos por otras opciones como Chrome, Firefox, Safari o su sucesor, Microsoft Edge. Sin embargo, tampoco podemos decir que no nos diese pena despedirlo. Al fin y al cabo, todos los que en los 90 y principios de los 2000 han usado un Windows se iniciaron con él. Fue el primero que nos vio dar los primeros ciberpasos en la red y por eso muchos le tenemos cariño y le guardaremos en el recuerdo. DEP Internet Explorer. 

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