miércoles, 8 de marzo de 2017

La culpa siempre es de la competencia

El estudio de la semana

Cuando alguien tiene una idea de negocio en la cabeza suele buscar apoyo en alguna aceleradora o programa de emprendimiento que le ayude a poner su proyecto en marcha. Una de las primeras preguntas que te suelen hacer es: "¿Quién es tu competencia?" Más de uno responde con orgullo que no tiene competidor y que ahí reside el éxito asegurado de su idea. Craso error. La existencia de competencia es sinónimo de que hay un mercado interesado en lo que vendes, pero llegar a él no siempre es un camino de rosas, sino más bien una carrera de obstáculos en la que a veces tienes que esquivar los ataques, literales, de la competencia.



Sobre estos ataques de la competencia habla la última investigación realizada por Kaspersky Lab y B2B International.  Muchos de los negocios que han sido víctimas de ataques DDoS sospechan que dichos ataques vienen, directamente, desde su competencia. En concreto, casi tres de cada cinco de las víctimas comparten esta teoría conspirativa, por delante de los ciberdelincuentes, que eran sospechosos por el 38% de las víctimas. Pero no todo es echar balones fuera de casa, el dato que más debería preocupar es que el 21% de las empresas sospecha que los ataques vienen de trabajadores descontentos o ex miembros del personal.

Ya se sabe que cada cultura es un mundo, y es por ello que es interesante echar un vistazo a las variaciones regionales del estudio. En Asia-Pacífico el 56% de las víctimas de DDoS afirman haber sido atacadas por un competidor, mientras que en Europa occidental esa cifra es sólo del 37%. En Asia y el Pacífico, más del cuarto (28%) culpa a los gobiernos extranjeros y el 33% culpa al antiguo personal. En Europa occidental el 17% apunta con el dedo hacia gobiernos extranjeros. Podríamos decir que los asiáticos son más competitivos sospechan más de la competencia directa, mientras que en Europa se mira algo más al exterior y no tanto al círculo más cercano.

Los ataques DDoS no necesitan una gran cantidad de recursos y en cambio, tienen una gran eficacia, esto hace que sea una forma muy popular de ataque cibernético. Aunque ningún dato es robado a través de un ataque DDoS, muchos están siendo utilizados como una cortina de humo para que los ciberdelincuentes ataquen otra parte del negocio. Estas interrupciones de los servicios aumentaron 162% en 2016, según la investigación de SurfWatch Labs. Los ataques DDoS que llegan a ser exitosos pueden hacer caer los servicios, causando una pérdida de ingresos y daños a la reputación de una empresa, estrategia perfecta si sabes bien a dónde apuntar.

Una de los datos más curiosos viene dado por las PYMES, ya que son las empresas más pequeñas las que tienen más probabilidades de culpar a una compañía rival por un ataque DDoS: casi la mitad (48%) de las entrevistadas. En cambio las grandes empresas son más propensas a culpar a los ex empleados y a los gobiernos extranjeros.

No queremos terminar sin resaltar otro dato del nuevo estudio de la consultora financiera Deloitte. Tras analizar todos los posibles riesgos de los bancos y las principales empresas financieras, el 42% se consideran menos efectivas en el área de ciberseguridad. Parece que ni las empresas con más presupuesto se ocupan de 'guardarse las espaldas' en los temas que más deberían preocuparles, ya que sus datos son de gran valor y su pérdida o robo podría significar miles de €.
Imagen: pixabay.com

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