lunes, 22 de mayo de 2017

A caballo regalado...

Hoy, hace un año...

Los regalos pueden ser todo un quebradero de cabeza. Primero es calcular un presupuesto adecuado (lo suficiente para no quedar mal pero sin gastar todo el sueldo), luego encontrar el regalo idóneo. Más que idóneo, que a la persona que regalemos le vaya a gustar. Esto se relaciona directamente con la teoría del sociólogo Marcel Mauss, que exponía que tras cada regalo hay una red de intercambio. Es decir, tú regalas esperando que recibas algo a cambio.

Otro de los daños colaterales de esta “red de intercambio” es que si tú regalas algo de gran valor y a ti te regalan algo de menor valor, lo verás como una ofensa. Hoy en nuestro repaso retrospectivo a lo acontecido hace un año, veremos regalos más y menos agradecidos en el mundo de la ciberseguridad. 

El problema llega cuando haces un regalo y el que lo recibe no se lo toma de muy buena forma. Eso debió pensar Dejan Ornig, un estudiante esloveno de 26 años que descubrió un agujero en el protocolo de comunicaciones de la policía. ¿Cuál fue su recompensa? Una buenísima sentencia de 15 meses de prisión, que fueron exonerados a cambio de no volver a hackear en 3 años. Según su sentencia, fue declarado culpable de “atacar un sistema de información, falsificación de documentos y grabaciones de audio”. Cualquiera se atreve a decirle algo a la policía eslovena.

Sin embargo, no todos los regalos son malentendidos y  desaprovechados como en el caso del pobre Ornig. Un año atrás, los creadores del ransomware TeslaCrypt decidían abandonar sus actividades delictivas y como culmen dejaban tras ellos todas las claves para descodificar su ransomware. Un regalo que por supuesto todos los investigadores y afectados no dudaron en recibir con los brazos abiertos. Mejor rectificar a tiempo que nunca.

Otra noticia que era de agradecer era la noticia que nos ofrecía el Washington Post. Según un estudio realizado por el gobierno estadounidense, cada vez más personas están cambiando sus hábitos en Internet, para hacerlos más seguros y privados. ¿La motivación de ese cambio? Que cada vez más gente se ha visto afectada por los ciberdelincuentes. Al final parece que solo aprendemos por las malas…

Si bien es cierto que la concienciación está aumentando, también es cierto que parece no ser suficiente. Igual que nosotros mejoramos, las estructuras criminales también lo hacen. El pasado año recogíamos un estudio de HP Enterprise en el que hablaban de la creciente profesionalización de los cibercriminales. La preparación de estas “empresas” llega hasta tal punto que no tienen nada que envidiar a ninguna multinacional.

Fuera de las motivaciones personales de cada uno a la hora de hacer regalos, creemos que siempre es de agradecer que alguien tenga un detalle. Puede que no sea lo más ortodoxo del mundo, pero la intención (y la finalidad en el caso de Dejan) es lo que cuenta. Por eso mismo desde aquí creemos que en el mundo de la ciberseguridad, todo detalle ha de ser bienvenido. 

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