lunes, 7 de agosto de 2017

La cultura de remake

La semana pasada se estrenó el último tráiler de IT (eso). Este remake vuelve a ser una adaptación de la historia homónima creada por Stephen King allá por los años 80. Igual que este remake, encontramos reediciones de videojuegos antiguos, películas antiguas hechas serie… Hoy es tan fácil hallar un remake, si no más, que una idea original en la oferta audiovisual. La razón (o problema para algunos) no es que no haya gente que tenga ideas originales, sino que tomar prestado algo que funcionó en el pasado nos va a dar más seguridad que algo que es completamente nuevo.

Se podría pensar que en un mundo tan cambiante como es el de la ciberseguridad esta lógica no tiene sentido, ¿verdad? Pues si eres de los que así piensas, no estás en lo cierto y se puede demostrar (paradójicamente) con nuestra vuelta al pasado de los lunes. Así fue hace un año.

¿Quién no recuerda el temido “pantallazo azul”? Estabas navegando por el Internet de principios de los 2000 o terminando un trabajo tan importante y de repente ¡PAM! Aparecía esta imagen y podíamos dar todo por perdido. Parecía que nos habíamos librado de él pero el año pasado volvió a por nosotros, como un fantasma del pasado. ¿Por qué? Por un fallo del antivirus Avast. Al menos consiguieron solucionarlo pronto.

A veces el problema siempre ha estado ahí, aunque haya estado oculto. En la actualidad tenemos que luchar día sí y día también contra nuevas muestras de malware que tienen por objetivo quedarse con nuestros datos. Y junto a ellos hay muchos otros que siguen escondidos, alejados de la primera línea de fuego pero sin dejar de hacer daño.  Un ejemplo perfecto de malware espía era Project Saurom, que para más inri estaba presuntamente financiado por algún gobierno…

Hay cosas que no cambian. Por ejemplo, da igual la cantidad de brechas de seguridad que presenciemos al día o que nos roben nuestros datos por segunda o tercera vez; parece que no somos conscientes de lo fácil que resulta crackear una contraseña débil. Para muestra, el año pasado vimos salir a la luz un informe con las 10 herramientas más populares para crackear contraseñas. Sí, sí, DIEZ.

Una buena forma de solventar ese problema sería con la implantación de la autenticación biométrica. Hablamos de huellas dactilares, reconocimiento facial… Sin embargo, ya decimos que hay cosas que no cambian y este no es un caso distinto. Barriendo para casa, nos encontramos con que seis de cada diez españoles son reacios (lo eran al menos hace un año), a la implantación de este tipo de tecnologías y prefieren utilizar las contraseñas de toda la vida.

Hay a quien le gusta vivir en el pasado, que no siempre es mejor que el presente. Incluso hay momentos en los que vuelve para darnos un susto que no esperábamos. Más que vivir en el pasado, habría que tratar de aprender de él y estar siempre alerta. Así, cuando aparezcan “sorpresas” como las que hoy nos ocupan, será más fácil contar los métodos adecuados para mitigar este tipo de amenazas. 

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