miércoles, 6 de septiembre de 2017

En la confianza está el peligro

El estudio de la semana

Es fácil traer a la memoria unas cuantas películas de atracos en las que los ladrones hacen volar la puerta por los aires, cogen el dinero y salen derrapando victoriosos dejando atrás un auténtico caos. Pero echando la vista atrás, antiguamente la identificación y la obligación de hacer todo de manera presencial implicaba cierta sensación de seguridad. Se podría decir que con la introducción de la banca online es un aspecto que en algunos casos se ha perdido. Actualmente con un sólo clic y la huella digital la facilidad para abrir cuentas bancarias es innegable y realizar transacciones cómodamente desde el sofá de casa es una realidad diaria.



El año pasado, una encuesta realizada por el Banco de América reveló que el 62% de los americanos usan los servicios digitales como aplicaciones móviles y portales online para realizar sus operaciones bancarias. 

Pero parándose a pensar ¿sólo benefician al usuario todos estos? He aquí la respuesta: también son facilidades para criminales y estafadores. Situándose entre las dos partes son capaces de infiltrarse en las cuentas pudiendo sustraer datos o incluso dinero. Como bien dijo Tales de Mileto “en la confianza está el peligro”. Pero antes de entrar en pánico, aquí van unos cuantos consejos que el propio usuario puede poner en práctica para que la experiencia bancaria sea segura.

Una de las medidas de seguridad más fáciles de llevar a cabo es usar solamente Redes Wi-Fi seguras. Limitar transacciones bancarias al hogar, donde una contraseña privada excluya a criminales, evitará que la información sea fácilmente extraída como puede ocurrir en redes públicas. Otra medida sencilla es asegurarse que la web del banco está encriptada, ya que de esta manera la información estará segura. Una manera fácil de verificar esto es buscar las letras “https” al principio de la dirección web que se está usando.

Algo que sólo toma un par de segundos es activar la verificación en dos pasos. Hay que dejar atrás el uso de usuario y contraseña y dar un paso más, activando un patrón o una huella digital. Esto protegerá aún más los datos de posibles ataques, siendo más difícil para cualquiera que intente acceder a la información personal y bancaria. En cuanto a seguridad, aunque parezca obvio, es importante recordar la importancia de una contraseña fuerte. No usar fechas importantes y no repetir en las operaciones online la clave de acceso para otras páginas web.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que nada de esto tiene sentido si no se tiene clara la importancia de limitar la facilitación de los datos bancarios a través de móvil, email o mensaje. En caso de que esto ocurra es importante ponerse en contacto con el propio banco para trasladar lo ocurrido. Esto ayudará q que otros clientes no sean víctimas de fraude. 

Muchas veces una negligencia por parte del usuario puede abrir las puertas a una estafa o un robo. Siempre quedará la opción de volver a las oficinas presenciales, en las que aunque todo sea más lento puedes tener la suerte (o desgracia) de presenciar un robo a la antigua usanza.

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