miércoles, 20 de diciembre de 2017

Analfabetismo cibernético

Por increíble que parezca Estados Unidos tiene más ciudadanos analfabetos, unos 16 millones, que muchos otros países desarrollados. Por ejemplo, casi todos los adultos pueden escribir sus nombres en la tarjeta de la Seguridad Social o encontrar la fecha de expiración de su carnet de conducir. Pero sólo un 20% puede entender en un horario de una parada de autobuses cuándo va a llegar el próximo. Esta semana queremos revelar los datos de una encuesta realizada por Harris Poll a más de 2,000 adultos estadounidenses. En ella nos damos cuenta que el “analfabetismo” también ha llegado al sector de la ciberseguridad.


Las infracciones de seguridad son una realidad y se agradece que las labores para hacer la información más accesible al público ajeno al sector, estén dando sus frutos. Es positivo conocer que más de nueve de cada 10 estadounidenses han escuchado noticias sobre ataques de seguridad en los últimos 12 meses. De hecho la gran mayoría de este porcentaje dice estar preocupado por los riesgos asociados con actividades tan básicas como el uso de puntos Wi-Fi públicos y en línea compras.

Teniendo en cuenta los ataques que hemos vivido durante este año, no es extraño que el 37% de los encuestados crea que es probable que su información personal sea robada como resultado de una violación de seguridad en los próximos seis meses. De hecho, parece ser que a muchos estadounidenses les preocupa que su información personal sea robada como resultado de algunas de las actividades en línea más comunes. Las zonas de Wifi públicas o desconocidas se han convertido en una preocupación extra y el 63% de los encuestados les preocupa que sus datos se roben cuando se conectan a estas redes. Sin embargo, esta no es la única preocupación: casi tres de cada cinco estánLas zonas de Wifi públicas o desconocidas se han convertido  preocupados por el robo de su información personal cuando compran en línea, la mitad temen por sus actividades en banca en línea y el 35% están preocupados cuando se conectan con sus amigos y/o familiares a través de las redes sociales.

Una vez expuestos estos datos, resulta aún más sorprendente conocer que el 43% no ha cambiado sus hábitos en línea. Una gran parte de los estadounidenses aún no han tomado alguna medida crítica para proteger sus datos. Por ejemplo, solo el 25% ha implementado la autenticación de dos factores en sus dispositivos para proteger su información personal en los últimos 12 meses, y eso que los expertos en seguridad y los principales servicios en línea y compañías tecnológicas como Facebook y Google la alientan firmemente. 

Siguiendo con las malas noticias, solo el 56% de los estadounidenses usa una contraseña para bloquear su computadora, y solo el 45% utiliza un PIN para bloquear sus dispositivos móviles. A pesar de estar integrado en las versiones más recientes de los dispositivos móviles más populares en EEUU, el uso de la biometría aún no está muy extendido, con solo el 19% de los estadounidenses informando que lo han implementado en sus dispositivos en los últimos 12 meses.

Aunque la actualización como método solventar vulnerabilidades es un método sencillo de implantar en la rutina de muchos de los usuarios, la mayoría no actualizan sus aplicaciones de manera oportuna, con el 14% de los usuarios de teléfonos inteligentes esperando más de una semana para actualizar las aplicaciones en sus teléfonos inteligentes (o nunca lo hacen) después de recibir un aviso. También, el estudio añade que el 13% de los usuarios de ordenadores esperan más de una semana. 

Pero, a pesar de que la gran parte de estos datos no ofrezcan mucha esperanza, más de dos de cada tres estadounidenses dijeron que han evitado abrir enlaces adjuntos de correos electrónicos en los últimos 12 meses. Aproximadamente la mitad de los estadounidenses dice que ha complicado las contraseñas de su cuenta en el mismo período de tiempo, y el 15% ha utilizado una herramienta de administración de contraseñas.

Cuando se habla de ciberataques no es adecuado considerarlo un problema individual que afecta al usuario atacado, debería ser visto más bien como una amenaza existencial para nuestra economía y para nuestro propio tejido social, por lo que protegernos a nosotros mismos es, por lo tanto, una responsabilidad compartida. Este estudio sugiere una alarmante falta de comprensión sobre la importancia de las violaciones recientes y los riesgos que representan para el promedio de los estadounidenses. Este “analfabetismo cibernético" es algo que hay que evitar, y la formación es el método necesario.

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