viernes, 1 de diciembre de 2017

Negando a la evolución


En EEUU se libra una guerra que es tan antigua, que pocas veces sale en los telediarios. Hace ya más de un siglo que existe una lucha por borrar la ciencia del programa educativo. Principalmente entre los ultraconservadores de los estados del sur, todo aquello que suene o recuerde a Charles Darwin es herejía. Comúnmente se les denomina: enemigos de la evolución.   Como bien ironiza el biólogo evolutivo Nick Matzke: “el antievolucionismo sigue vivo, coleando y… en evolución”. 


No sabemos cómo terminará la guerra entre evolucionistas y creacionistas, pero lo que tenemos claro que evoluciona es la moneda virtual. Esta semana las criptomonedas han sido las protagonistas. No todo han sido buenas noticias pero, desde luego, para todo aquel que esté al tanto de las novedades del sector, estos días ha tenido que notar el aluvión de noticias sobre bitcoins, criptomonedas y minería. La moneda virtual surgió en 2009, y su uso ha aumentado hasta el punto en el que, en la actualidad, está viviendo su momento de gloria.



Hablando de gloria, a principios de semana el bitcoin alcanzó su punto máximo multiplicando su valor por nueve, rompiendo así, por primera vez, la barrera de los 10.000 dólares. Pero esta espectacular subida del valor del bitcoin ha desatado algunos temores de que explote la burbuja. La inexistencia de un curso legal, el hecho de no tener banco central y que esté regulado por una amplia comunidad de internautas, es hasta el momento, el talón de Aquiles de esta ciberdivisa. ¿Se cumplirán los malos augurios o callará bocas con su crecimiento?
     
Otra criptomoneda ha salido a la palestra esta semana, pero esta vez no ha sido por un increíble crecimiento de su valor. La criptodivisa Verge ha dado que hablar debido a una vulnerabildiad en el código de CoinPouch. Esta aplicación, la cual ayuda a gestionar las fianzas en distintos tipos de monedas, ha dejado a usuarios con pérdidas por el valor de 655mil dólares en criptomonedas Verge. Aunque en un principio se pensó que un ciberataque podría haber sido la causa, el equipo de desarrollo aclaró todas las dudas exponiendo que había sido un problema de un nodo específico de la aplicación. A pesar de la aclaración, el equipo de Verge ya ha retirado la criptomoneda de la app y señala que CoinPouch nunca estuvo en la lista de aplicaciones recomendadas por su parte.  

Según ha ido aumentando la importancia y el valor de las criptodivisas, los ladrones se han multiplicado en el lado virtual y han empezado a hacer de las suyas. La minería de criptomonedas actúa en el código de una website convirtiendo su tráfico en ciberdinero para dicha página. La noticia de esta semana no es esa, sino que la minería de criptodivisas sigue funcionando en tu ordenador aunque la página que lo contiene ya esté cerrada. La ventana se oculta debajo de la barra de tareas de Windows adaptándose a la resolución de cada dispositivo, por lo que es imposible verlo a simple vista. La única manera de acabar con este proceso en segundo plano es a través de Windows Task Manager, una vez cerrado el proceso la actividad cesará. ¿Hará esto crecer la desconfianza del usuario sobre las cibermonedas? 

Alguien que sigue muy de cerca últimamente las transacciones de bitcoins es la IRS (siglas de Internal Revenue Service o Servicio de Impuestos Internos). Este conjunto de letras se refiere a la agencia federal del Gobierno de EEUU encargada de la recaudación fiscal y de los cumplimientos de las leyes tributarias. Coinbase, la cartera bitcoin que permite comprar, vender, enviar y almacenar bitcoins; ha ganado (parcialmente) la victoria sobre IRS reduciendo así la solicitud de datos que el gobierno realiza a la empresa. La búsqueda de “tramposos fiscales” lleva a EEUU a hacer búsqueda de registros de este tipo de transacciones, pero tras esta batalla legal, la petición de datos se reducirá en un 97% estrechando el cerco sobre los usuarios de “alto volumen” que realmente interesan al IRS.  Coinbase ha explicado que si, finalmente, se les exige enviar información acerca de este pequeño 3% de usuarios, se les informaría antes de que se produzca la divulgación real. 

Muchos serán los obstáculos que cualquier innovación tendrá que afrontar. En este caso, la criptomoneda lleva ya 8 años en curso y, por los niveles que comienza a alcanzar su valor, diríamos que no tiene pinta de ser una moda pasajera. Los detractores siempre surgen, y más cuando hablamos de un elemento monetario con tal poder, pero ante cada lucha este nuevo jugador va saltando muros y poniendo freno a todos aquellos que lo quieren anular ante los ojos de un sector expectante. ¿Conseguirán derribarlo las malas lenguas?

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