viernes, 9 de marzo de 2018

En casa del herrero…

Ya sabemos cómo acaba el refrán, y es que este dicho, con sus respectivas traducciones, es mundialmente conocido. Lo que viene a expresar es que existen personas que descuidan en su entorno cercano precisamente aquello a lo que se dedican profesionalmente. Esta semana queremos dejar un par de “herreros” que también han descuidado la que precisamente era su labor. 


Cuando te decides a comprar un nuevo móvil te fijas en la cámara, la duración de la batería, el diseño… dando por hecho que el móvil estará limpio y que los virus no son algo de lo que deberías aún preocuparte. Esta semana hemos conocido a un troyano que llega sin avisar y puede acceder a las aplicaciones que se estén utilizando, pero ¿cómo ha entrado ese malware en tu dispositivo? No te preocupes, en caso de estar infectado con el troyano Android.Triada.231, no ha sido culpa tuya, el virus venía instalado de fábrica. El hogar de este malware es el firmware de varios fabricantes de teléfonos Android de gama baja y media. En principio se estimó que más de 40 modelos de Android estaban infectados, en realidad parecen ser bastantes más. Esto sí que es empezar con mal pie…

Es cierto, que por mucho que te fíes de tu fabricante de móviles preferido siempre te puede sorprender. Ahora, algo que desde luego deja sorprendido es saber que el mismísimo FBI no respeta los límites. Esta semana ha salido a la luz que el FBI había estado pagando a algunos trabajadores de la empresa Best Buy para que les proporcionaran datos de los usuarios. Ellos se escudan en la idea de que esto se hizo para mayor control del contenido ilegal en los dispositivos pero, una vez más, nos preguntamos dónde está la línea entre la seguridad y la privacidad.

Que el FBI cruce la línea de la privacidad para asegurar una supuesta seguridad, está mal. Que el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU no esté haciendo todo lo posible por mantener su seguridad a los mejores niveles debería alarmarnos aún más. Este organismo ha sido acusado de una falta de madurez en su estrategia de seguridad que pone en riesgo los sistemas y la información confidencial que se encuentra en ellos. Si echamos la vista atrás se aprecia una mejora casi nula en sus estrategias desde el año 2016 y desde luego que el horno no está para bollos. Predicar con el ejemplo es siempre la mejor manera de enseñar.

Todos sabemos que, a la hora de hacer un proceso de selección siempre existe un mínimo de riesgo de que el candidato seleccionado no cumpla las expectativas. La Oficina de Metereología Australiana se ha debido arrepentir de la contratación de dos de sus profesionales. Esta semana han salido a la luz las tareas de criptominería que estos dos empleados estaban llevando a cabo en los propios ordenadores del gobierno. Recordemos que el hecho de generar criptominería no es ilegal pero consume una gran cantidad de recursos y algo peor, estamos hablando de lucrarse a través de un organismo público.

El refrán “En casa del herrero cuchara de palo” es un buen resumen de las noticias que hemos recogido esta semana. Existen empresas u organizaciones que deberían velar por la seguridad de sus usuarios y clientes, resulta chocante cuando esto no ocurre y las propias compañías superan los límites o descuidan lo que debería ser lo principal para ellos: el cliente. 

0 comentarios:

Publicar un comentario